Retiro de Egina de 2022
Quiero recordaros que si el Señor nos habla de esta manera, a través de mensajes y de apariciones de nuestra Santísima Madre a muchas personas, es por la Misericordia que Dios nos tiene. Dios está compadeciéndose de esta generación malvada. Cuando Dios habla, siempre es para rescatar al alma de su muerte espiritual, elevar el alma y recordarle a nuestro corazón, que ha caído en el olvido, que Él es nuestro Padre y que el Cielo es nuestro hogar. Él viene a darnos esperanza, pero ¿estamos preparados para escucharle y hacer lo que nos pide?
Esto es lo que dice el Padre:
“…en estos tiempos de Gracia, vengo con Misericordia y Me dirijo a vosotros en poesía; las palabras que pronuncio son religión y virtud; con óleo de alegría, unjo a todos los que se aproximan a Mí, sellándolos en su frente; éste es Mi acercamiento a todos vosotros en estos tiempos; Mi acercamiento es Redención, Auxilio Salvador, Misericordia;” 21.05.2001
Todos están llamados, sin importar quiénes sean ni de qué credo sean, a convertirse en un altar viviente para Dios, un himno permanente para Dios, adornado con Santa Sabiduría. Todo depende de nosotros y de si vamos a decidirnos por Dios y a glorificarLe. Pero decidir por Dios y glorificarle significa que debes renunciar a todas tus pasiones, dice el Señor, que te mantienen prisionero de este mundo. Significa que tendrás que desprenderte de toda inclinación mundana, para que tu alma avance en el grado de perfección y quede ocupada por la apatheia (desapasionamiento), en el que nada en este mundo la perturbará. El alma entonces será tan libre que podrá vivir en un grado más alto de contemplación.
Por eso, nuestro Señor Jesús nos enseña a ser desapasionados. A través del desapego, nuestro Señor dice que renaceremos por el Espíritu Santo, quien nos instruirá en todas las cosas que son invisibles a la vista, pero que son eternas. Entonces, Dios conversará con nosotros, los dioses nacidos de Él por gracia. El Espíritu Santo nos enseñará entonces a conocer a Dios.
Jesús dice: «¡No os lamentéis por cosas materiales, levantad vuestros ojos al cielo y que vuestro corazón busque Mis Leyes Celestiales para que, a través de ellas, venga Mi Reino del Cielo a vuestros corazones y se haga Mi Voluntad en vuestros corazones, como se hace en los corazones de todos los santos del Cielo.» (01.02.95)
«Di a aquellos que no se han decidido por Mí, que se decidan ahora por Mi Reino. No digáis: “Nuestro Maestro se está tomando Su tiempo para venir…” Yo estoy a vuestras puertas… Pero ¿estáis vosotros preparados para recibirme?» (20.09.1996) Así que:
«¡Que el sabio no se jacte jamás de su sabiduría, ni el valiente de su valor, ni el rico de sus riquezas! Pero si alguien quiere presumir, que presuma de esto: de entenderme y conocerme. » (Jeremías 9, 22-23)
«Preguntaréis: “¿Y qué es comprender a Dios?” Comprenderme es el primer principio de la Sabiduría. Es reconocerme como vuestro Dios y temerme. Temerme es evitar todo mal. Es también haberme visto con vuestros ojos espirituales mientras estáis aún en la tierra. ” (20.01.01)
Recordad que en el Día del Juicio seremos responsables de cada gesto poco caritativo, de cada falta de caridad, de la dureza del corazón, la hostilidad, la calumnia, el prejuicio, la arrogancia y el orgullo, así que permitid que el Señor entre en vuestros corazones y os lleve al arrepentimiento, y Él, con sólo un suspiro de arrepentimiento de vuestra parte, o una sonrisa ante Su Santo Rostro, estará dispuesto a perdonar y olvidar.
Así que el amor es la clave para glorificar a Dios. El amor es generoso y está por encima de cualquier otra virtud. El Señor dice que es nuestra llave de entrada al cielo. El amor Lo glorifica. Pocos son los que aman a Dios como manda el primer mandamiento y como Él quiere que le amemos. Y aún son menos los que entienden a Dios y Lo conocen de manera íntima. Muchos predican y hablan de Dios, pero no conocen a Dios de forma íntima. Y se nota porque no tienen fuego dentro.
Cristo nos recuerda que nuestro corazón ha sido creado por Su Amor Sublime para que le devolvamos ese amor. Esto es lo que dice:
«Desde el principio, tu corazón está lleno solo de Nuestra Presencia. Está creado de una manera tan inefable que debería ser capaz de mantener todo el Sublime Amor y dulzura de Nuestra Presencia; pero, si espinas y zarzas lo atraviesan, como una cisterna perforada, perderá su contenido. Las espinas son las preocupaciones de este mundo y el atractivo de las riquezas que pueden perforar el corazón y secarlo de la primavera que da vida… Será como una cisterna agrietada que pierde continuamente su contenido, sin retenerlo jamás y, por mucho que se la llene, siempre se secará y continuará vacía… Un corazón así se ve finalmente privado de esa alegría conocida por Mis santos; por falta de fe y por dar preferencia a caprichos terrenales y materias lujosas, distintas de Mi riqueza espiritual ”. (Odas de la Santísima Trinidad: el Hijo y el Padre)
El Señor dice: “Aquel que finge estar en la luz pero odia a su hermano, a Mí me odia”.
“Abrazarme es abrazar Mi Cruz” (11.11.98)
«dándome tu tiempo Me complaces y Me honras. Amándome, Me llenas de gozo y Me glorificas. Deseándome, Me encantas. La cantidad de corazón que Me des es la que te será devuelta desde Mi Trono.” (15.06.95)
«Por muy invisible que parezca, Me encuentro a tu alrededor y en las cosas que he creado; quien vive para Mí vivirá Conmigo… Yo soy vuestro Padre antes que vuestro padre terrenal; ataos a Mí para que no Me perdáis de vista y os deshonréis; obedeced Mis principios, pero con el corazón, no con una roca; decidíos a obrar bien el resto de vuestra vida, pero con un sabor de alegría.” (27.01.96)
“Cuanto más humildes lleguéis a ser, más fácilmente encontrará Mi Espíritu su camino en vosotros.” (23.09.96)
«Hazte rico en la pobreza y te miraré con buenos ojos» (09.03.92)
«Por lo tanto, decid a vuestra alma, amadísimos Míos: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”. Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve, porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad como nunca antes en la historia. ” (03.08.01)
En resumen, todo lo que hagas, hazlo para la gloria de Dios.
