3 de agosto de 2001

La paz esté contigo.

Amadísima Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta:

“Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos,
que exhalan un dulce perfume de mirra.

“Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1,
Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz.

“Ilumina mi rostro con Tu sonrisa,
oh Amante de la humanidad.
Que Tu mirada de tierno amor,
una mirada que supera a todas
y que transciende todo sentido,
se pose sobre mí.

“Si alguna vez Te fallé,
o siquiera por un instante
Te hice levantar una ceja
a causa de mi fragilidad,
imploro a Tu Sacratísimo Corazón
que tenga compasión de mí.

“Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte,
y ahora vengo a Ti
para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón,
donde se encuentra la Vida
y el descanso sempiterno”.

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad. Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón2.

¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón.

¿No has leído: “Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!?’ Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes, y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento3. Por lo tanto, decid a vuestra alma, amadísimos Míos:

“Descansa sólo en Dios,
pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve, porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad como nunca antes en la historia. IC.


1 El Sagrado Corazón.
2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras…
3 Sal 62,10.