7 de agosto de 2002

Yo1 te he exiliado no sólo de la tierra de Egipto, donde viste la luz por primera vez, sino de la tierra entera. Te he exiliado para que tengas raíces únicamente en Mí. Te he estado enseñando en Mi Corte Celestial con Santa Sabiduría, y no como ésos que refuerzan sus enseñanzas con citas de las Escrituras y de la Tradición, farfullando Mis divinas Palabras sólo con sus labios…

De un modo inefable, te he estado revelando Mi insondable Misericordia y Mi exuberante Amor, que omiten enseñar y expresar en Mis asambleas como Yo desearía. En honor de Mi Santo Nombre, he retenido Mi Mano para que no cayera sobre esta generación malvada. Por Mi honor, sigo conteniendo Mi ira…

¡Ah, Vassula! He estado derramando, como nunca antes en la historia, el poder de Mi Espíritu Santo. Expongo el conocimiento ante vosotros de tal modo que alcance incluso a los ignorantes. Está escrito que la Misericordia y la ira pertenecen por igual al Señor y, según Mi juicio, dejo que actúe libremente Mi Misericordia.

Mi Espíritu Santo ha pronunciado repetidamente, para todos vosotros, palabras más dulces que la miel, incluso que la miel que destila del panal. He estado perfumando todo el cosmos, ungiendo a toda Mi creación. He permitido que, todos los que deseen conocerme, se aproximen a Mí e inhalen de Mi Boca las gracias que necesitan para mantener su alma sosegada y su corazón injertado en Mí y en Mi Ley…

¿Quién podría dar a un alma tal tranquilidad y libertad, sino Mi Espíritu Santo? ¿Quién podría elevar vuestra alma hacia lo Divino, sino Mi benevolencia y la inefable condescendencia de Mi Amor?

Os he estado enseñando a todos y recordándoos lo que he dicho siempre: que no soy solamente Dueño Soberano de vuestra alma, sino también vuestro Amigo. Os doy acceso a Mis Atrios para entrar y salir, para que os expreséis y Me deis vuestra opinión, incluso para que gobernéis Conmigo. Por gracia, te he levantado para que seas un hijo por gracia, así como el Verbo es Hijo por naturaleza…

¿Puedes, tú que Me estás leyendo, decir “he aprendido cómo poseer a Dios, a Aquel que me engendró y Se me dio a conocer, sin perder jamás Su trascendencia? ¿A Aquel que abarca todos los seres, llenando todas las cosas de Su Luz Radiante, sin estar contenido por sus límites, me posee a mí también, y ha ordenado todas las cosas dentro de mí para que sean según Su Divina Voluntad”? Todas las cosas, sí, todo lo que viene de Mí, gira alrededor del Amor Divino.

Como dije antes, para pronunciar estas palabras hay que recibir una gracia inestimable. Si eres incapaz de pronunciar estas palabras ¡deja de lado todo y ven ahora a Mí para arrepentirte! Luego, permite que el Espíritu Santo descienda sobre ti y te invada con Su Luz, convirtiendo tu alma en una Catedral…

¡Oh, cómo y con qué deleite te proveerá entonces! Él establecerá en ti el Fundamento que te he estado enseñando: la verdadera teología, que es la contemplación de Mí, vuestro Dios. Arrebatada así en esta contemplación, tu alma se remontará a las alturas, contemplándome a Mí, tu Dios, en profundidad. Entonces, Mi Reino comenzará en ti. Luego, paso a paso, el Espíritu Santo, mientras sopla sobre ti Su Aliento de transfiguración, revelará a tu espíritu realidades Divinas por medio de la Sabiduría Misma. Él te revelará todo lo que vuestros filósofos y sabios llaman, hasta el día de hoy, ridículo y absurdo. Comprenderás y percibirás con la Luz del Espíritu Santo lo sublime de Mi Amor, los Divinos enriquecimientos con que puedo proveer tu alma, y todo lo que te puedes beneficiar de ellos. Yo te santificaré, mientras Nosotros estaremos habitando en ti y tú en Nosotros. Como dicen las Escrituras: “Haz tu hogar en Mí, como Yo hago el Mío en ti”. Te harás parte de la Verdadera Vid2.

¡Sí! Te concederé la gracia de Mí Mismo dentro de tu alma. Yo, tu Dios, estoy enamorado de ti. Enamorado hasta el punto de que, a pesar de tu debilidad, puedo habitar muy dentro de ti. Cuanto más contemplaras Mi Santidad Trina y Una, más Me comprenderías, más Me conocerías y más reflejaría Mi imagen en ti.

Entonces, desde el cielo, procedente de Mis Ángeles y Príncipes de los más altos rangos, se oirá una voz fuerte y melodiosa. Juntos, a una sola voz, cantarán himnos de alabanza al Himno3: “El misterio de Dios se revela una vez más, revelando Su Luz Imperecedera tres veces Santa, imprimiendo Su Imagen sobre el alma bienamada que Él ha escogido para concederle la gracia de Sí Mismo. ¡Oh, cuántos beneficios aguardan a esta alma! ¡Alabanza y gloria para nuestro Señor y Dios!”

Amén…
¿Veis lo que Dios nos está ofreciendo?
Escuchad, pues, Sus Instrucciones
y no las ignoréis…

Los más pobres exultarán con Mis palabras, y los más humildes serán elevados. Vuestra salvación se halla en la conversión y el sosiego. Regresad a Mí. Sólo estoy esperando ser magnánimo con vosotros.

(Más tarde, habla Jesús:)

Vassula, las Escrituras dicen: “Los pacificadores, cuando trabajan por la paz, siembran semillas que darán fruto en santidad”4.

Te he estado enseñando con autoridad y majestad, a fin de educarte para que seas capaz de expresar Mis Palabras como Yo lo deseo. Mis Palabras traen paz y amor y esperanza al corazón. Yo llevo a la reconciliación por medio del arrepentimiento.

Cualquiera que cause estragos en el corazón de alguien, no procede de Mí. Con esto quiero decir que los que declaran que tienen profecías, que profetizan únicamente plagas y desastres, ésos no proceden de Mí. Sin embargo, cualquiera que profetice Mis avisos, paz y arrepentimiento, y se cumple su palabra, ha de ser reconocido como verdaderamente enviado por Mí. Sí, ciertamente, cualquiera que profetice aliento y consuelo, y mejore la comunidad, sabed que ha sido verdaderamente enviado por Mí.

Os he estado advirtiendo que no aceptéis a nadie sólo por sus palabras, o creáis a cualquiera que pretenda tener palabras que vienen de Mí, aunque realice milagros y prodigios, como resucitar a alguien de entre los muertos. Por el contrario, prestad oídos a los que no provoquen discusiones que contradigan los misterios de la fe, pues la gracia del Espíritu Santo, concedida a Mis elegidos, inundará de alegría a los que los escuchen. Sus palabras elevarán sus almas, acercándoles a Mis ángeles y santos. Sus palabras, que en realidad son Mis Palabras, os transformarán en Catedrales. Mis Palabras no sólo tienen autoridad y poder, sino que queman inflamando vuestra alma e iluminando al mismo tiempo vuestro espíritu.

Sobre todo, las realidades divinas que se os revelan por medio de Mis almas escogidas se expresarán sobre la base de las Escrituras y la Tradición, y nada más. ¿Cómo sabréis que soy Yo Quien habla? Lo sabréis por el sólido Conocimiento que obtendréis. Y tú, que estabas completamente muerto y yacías pudriéndote en el valle de la muerte, en tu despertar te darás cuenta de Quién te levantó por gracia. El mundo en el que vives ahora es pérfido, hijo Mío, por no decir más, y aumenta en pecado día a día. Así pues, ¿no he de preocuparme?

Cuando hablo en vuestros días y los pastores no escuchan y no creen que estoy interviniendo, están como dicen las Escrituras: “Nuestros guardianes están ciegos, no se dan cuenta de nada…, todos van a la suya, cada cual tras su propio interés…” Mi Iglesia aumentará siempre por medio del Espíritu Santo y nunca menguará. Siempre será renovada, a pesar de todas las flechas venenosas que se dirigirán contra Ella. Esas mismas flechas venenosas se utilizan también para dirigirlas contra los que Yo os envío.

El mundo entero se está descomponiendo por su maldad y su apostasía, transgrediendo no sólo Mi Ley, sino todo lo que es Santo. ¿Por qué, pues, alguien se sorprende cuando aumenta la gracia del Espíritu Santo? ¡Ay, qué condenación recibirán aquellos cuyos corazones malvados acosaron a Mis almas escogidas! No heredarán Mi Reino, a menos que oiga de sus labios una palabra de arrepentimiento…

Vassula, trabajarás junto a Mí en silencio5 para iluminar valles oscuros. Todo lo que el Espíritu Santo te dé a escribir será para instrucción de esta generación y de las siguientes, y quienquiera que se oponga a ti, en la misión que te he dado, se estará oponiendo a la obra de Mi Espíritu. Anuncia todo lo que digo, que conduce a todos los que oyen Mi Palabra hacia un nuevo ser, y no prestes atención6 a los que dicen: “Si estás enviada por Dios y si esas palabras que dices vienen de Dios, prueba tu humildad escondiéndote y escondiendo todas esas palabras. Deja de hacer ostentación de ti y de las palabras alrededor del mundo.”

Responde a esta gente lo siguiente: “Yo no voy a ser como el siervo malvado que ocultó su talento, y después fue condenado por no haber hecho nada. Al contrario, multiplicaré mi talento y daré gloria a Aquel que me lo ha confiado. Transmitiré esta prodigiosa maravilla7 no sólo a esta generación, sino que los ángeles llevarán las palabras de Dios y continuarán extendiéndolas, como una lluvia de semillas lanzadas desde lo alto, a todas las generaciones futuras, para renovar la creación de Dios y embellecer la Iglesia, para endulzar las bocas de Sus hijos y abrirlas para alabarle, para abrir sus ojos y permitirles examinar sus corazones. Estoy sellada por todas partes con el Divino Nombre de nuestro Señor, y no temo. Soy su libro sonoro, que declara las mismas Verdades que nuestro Señor nos ha transmitido. Así pues, nada es nuevo. No tengo nada nuevo que proceda de mí, hermanos, sino que todo lo que se me dice viene del Conocimiento Divino y de la Boca del Dios Trino y Uno”. Esto es lo que tienes que decirles en Mi Nombre.

Contémplame en profundidad, amadísima Mía, y descansa sobre Mi Corazón…


1 Habla el Padre.
2 Jesucristo.
3 Dios.
4 St 3,18.
5 Quiere decir bajo esta forma escrita que no conlleva ningún sonido exterior…
6 En otras palabras: “que no te perturbe”.
7 Los Mensajes de “La Verdadera Vida en Dios”.