13 de noviembre de 2001

Vassula, hace ahora casi dieciséis años que te he estado llamando y, durante estos años, he permitido que tus ojos vean muchas cosas y oigan cosas todavía más impresionantes. Te he llenado a ti y a otros de luz divina, por medio de Mis mensajes, para que seáis capaces de comprenderme.

Yo soy la Luz y estoy por encima de toda luz. Yo, en Mi esplendor, transciendo todas las luces, todas las luminosidades. Puedo dar luz a cualquiera, revelándome a él. Tu mente, por lo tanto, debe estar unida a la Mía, y la inundaré de Mi divina Luz para que vea cosas que ningún ojo ha visto, y comprendas cosas con Mi Mente, por Mi divina Luz…

Te he llenado del Conocimiento y de la Comprensión de Mí Mismo. Sí, hijita Mía, te he convertido en un altar sobre el que he colocado Mi oficio profético, concediéndote toda clase de posibilidades para cantar Mis Palabras, a fin de que su sonido pueda oírse en cada santuario1. Para Mi deleite, te he llenado de palabras misteriosas para elevar Mi Nombre y alcanzar tierras y gentes lejanas.

He puesto luz dentro de tu corazón para mostrarte la magnificencia de Mis obras. Tus oídos han oído, y continúan oyendo, la gloria de Mi Voz, y tus ojos espirituales Me han visto cara a cara. He estado haciendo florecer2 esta tierra para alentar a los que estaban perdiendo la esperanza por Mi silencio, para que cobren esperanza y revivan.

Como he dicho, he estado haciendo florecer esta tierra, pero muchos, en vez de alegrarse, han permanecido indiferentes, y su indiferencia ha pisoteado con rabia todo lo que estaba floreciendo, jurando en Mi Nombre únicamente cómo van a destruir todo lo que florezca. Ésta era su preocupación diaria.

Yo soy Dios, y tengo poder para perdonar y para descargar la ira. He dado acceso a cada ser humano para llegar hasta Mí. He dado el mismo acceso a cada nación para leer Mi Himno de Amor. Muchos han ignorado Mis palabras.

Solemnemente os pregunto a todos: ¿Qué habéis hecho con las Escrituras? Las Escrituras son un espejo que Me refleja. ¿Cómo es posible que, si decís que conocéis las Escrituras, no reconozcáis Mi manera de hablar? ¿Cómo es posible que contradigáis tan fácilmente la verdad? Yo os digo: si no Me reconocéis ahora en Mis palabras, es sencillamente porque no conocéis ni entendéis las Escrituras, que son una llave del Espíritu Santo.

Si alguno de vosotros dice: “No necesitamos esta revelación profética, no estamos obligados a escucharla o a leerla, porque nos bastan las Escrituras y podemos aprender de ellas todo conocimiento”, Yo os pregunto, en vuestra incredulidad: “¿Sabéis por qué no creéis y sabéis por qué estáis tan indiferentes y decididos a cerrar vuestro corazón? ¿Sabéis por qué no buscáis nada más allá?” Es porque no tenéis al Espíritu Santo que os podía haber elevado de la oscuridad hasta Su Luz, iluminando vuestra alma para ver al Hijo, junto con el Padre, manifestándose a vosotros. El Espíritu Santo habría exhalado en vosotros un aliento de resurrección que os habría dado vigor y os habría dado vida en Mí. ¿Puede un alma que está muerta entender las Escrituras y ponerlas en práctica, si no vive?

Si hubieses entendido las Escrituras, que son como un espejo que refleja Mi Imagen, no habrías dicho: “Las Escrituras me bastan”.

No, amigo Mío, las Escrituras no bastan si no posees al Espíritu Santo. Es a través de la Luz del Espíritu Santo como se puede comprender la Revelación, y todo lo que entonces parecían misterios impenetrables y sellados en las Escrituras se volvería conocible y claro, porque el Espíritu te daría la llave del conocimiento.

No obstante, en verdad te digo: quién Me haya aceptado de buen grado —incluso ahora, cuando estoy hablando— es bienaventurado, ¡porque a través de Mí recibe conocimiento y Sabiduría de un modo tan prodigioso que es como si hubiese leído todas las Escrituras! Será como un libro sonoro, llevando dentro de sí las inspiraciones divinas que se obtienen por gracia. Entonces, hija Mía, cuando él lea las Escrituras verá no sólo las palabras, sino también, como tú has experimentado, Vassula, verá el profundo significado espiritual de su contexto a través de su ojo espiritual.

Por lo tanto, no os opongáis a Mis enviados que son como un libro sonoro y un oficio de profecía; vienen de Mí. Ellos no revelan más de lo que contienen las Escrituras, pero son una guía para vosotros. Guían vuestra vida hacia una nueva manera de vivir verdaderamente en Mí, mejorando vuestra vida, dándoos esperanza y consuelo. Yo puedo convertir a cualquiera desde un ser miserable en una Catedral.

No juzgues y vendré a ti para que concibas Mis palabras en realidad. Las Escrituras son la Imagen de Mí, tu Dios. No las subestimes tampoco, pero no digas que las conoces cuando estás lejos de conocerme a Mí. Observa los Mandamientos y cúmplelos, a fin de que tengas una visión de Mí. Cumplir Mi Palabra conducirá tu alma a conocerme. Entonces, y sólo entonces, te convertirás en dios por participación y no según la norma.

¿No has comprendido el significado de: “Escucha de buen grado cualquier discurso que venga de Dios?” ¿Has estado escuchando? Las acciones de cada criatura están ante ella. Desastres, plagas, hambre, aflicciones, guerras, sangre y muerte han reemplazado ahora Mis flores3, a través de vuestra propia mano y por vuestros pecados.

Desde hace ya muchos años he estado bendiciendo esta tierra reseca, llegando sobre vosotros como un río, empapándola con Mis bendiciones como una inundación. He desplegado portentos en el cielo y os he estado enviando a Mis ángeles, descalzos, para inflamar con Mi Palabra vuestros corazones, generación. Los he enviado para advertiros que, a menos que os arrepintáis, oréis y hagáis reparaciones por vuestros pecados, enmendando vuestras vidas, y a menos que valoréis Mi Santo Sacramento y viváis santamente, unidos, colocándome como un sello en vuestro corazón, atraeréis sobre vosotros todos los males de la tierra, por vuestra propia culpa. Todo lo que viene de la tierra regresa a la tierra. El mundo entero está lleno de tanto mal…

Os he pedido que regreséis a Mí, pero Mi semilla4, que está muerta, no Me ha oído y ha seguido ofendiéndome sin cesar. ¡Pues bien, mirad! El firmamento y los cielos en lo alto tiemblan ante Mi Visitación5. Las montañas y la base de la tierra tiemblan hoy con vuestras iniquidades. ¿Pero quién se preocupó cuando os advertí hace diez años sobre la retribución que os esperaba si no os arrepentíais? ¿Quién ha tratado de comprender Mi manera de actuar? Y ahora, decidme, ¿quién declarará que se ha hecho justicia? ¿Alguno de vosotros esperaba que cayesen las Torres por causa de vuestros propios pecados y vuestra maldad? ¡Ah! Y, sin embargo, Yo os he estado avisando, pero vuestro ajetreado comercio ha llenado vuestra generación de violencia y, en lugar de apoyaros sobre el seno del Padre, reclinándoos en Él, habéis fenecido en el mismo momento que preferisteis apoyaros sobre el oro y la plata. Y, no obstante, vuestra mesa permanece vacía hasta el día de hoy.

Yo soy vuestro Banquete, vuestra Riqueza, y si Yo, Dios, no Me he convertido en el todo para vosotros, ¿cómo esperáis obtener vuestra recompensa en el cielo? Sin tomar en cuenta lo que sois y quién sois, Yo quiero vuestro bienestar. Por eso administro Mis palabras a los sencillos, los cuales —por medio del oficio profético que he instaurado en ellos— irán hasta vuestros pies, a depositar ante ellos este noble tesoro. Además, les he renovado con el Espíritu Santo a fin de que lo que tengan que decir, ya sea instruyéndoos o corrigiendo errores, lo digan con plena autoridad.

He pedido a estas queridas almas que abandonaran todo lo que no les conducía a Mí y tuvieran una sola ambición, que es el bienestar de Mi Iglesia, y que estuvieran dispuestas a luchar contra todos los males que atentan contra Mi Cuerpo Místico. Sí, por supuesto que serán perseguidas a causa de sus acciones, y que su existencia será considerada por los muertos como una amenaza. Pero Yo las he ungido, y si a los ojos de algunos resultan insignificantes, a Mis Ojos las estimo más que todas las joyas, unidas a todas las realezas y tesoros imperiales también. A Mis Ojos son encantadoras y nobles, pues he sido Yo quien las ha criado. Ungidas con el óleo de Mi Corte, atraerán grandes multitudes para reconstituir Mi Cuerpo Místico, la Iglesia, que ha caído en ruina por la negligencia de los pastores.

Señor, ¿te das cuenta de que ésta es una de las razones por las que soy perseguida?¡Es porque censuras a la jerarquía!

Lo sé. Pero la palabra te ha sido dada, y Yo te he formado, para enviarte a este mundo apóstata a hablar en Mi Nombre.

Los pastores están divididos, oponiéndose unos a otros. Están viviendo en una decadencia espiritual, y si algunos llevan aún Mi Cruz de buen grado y con celo por Mi Casa, son también perseguidos por esos transgresores. ¿Pueden decir ellos6 que Me obedecen escrupulosamente? Si dicen ‘sí’, explicadme entonces vuestra división. La división es un pecado. Seguramente conocéis el significado de: “Todo reino dividido contra sí mismo es destruido, y ninguna ciudad o casa dividida contra sí misma subsistirá”7. Falta en ellos el signo distintivo de la fe: ya no hay amor…

Aunque esta división no haya venido directamente de ellos, sino de sus antepasados, están atizando este fuego que está soterrado8, manteniéndolo vivo. Así pues, ahora pido a Mis pastores que se arrepientan, ofreciéndome una verdadera metanoia, para permitir que, por medio de este poder colosal, tenga lugar una transfiguración. Una verdadera metanoia es la puerta que conduce a las almas desde la oscuridad hasta la luz.

Mi Señor, mi corazón no ha tenido ambiciones elevadas; sin embargo, perdóname el atrevimiento de hacerte esta pregunta:

“Si alguno de tus pastores llegara a leer hasta aquí, y encontrara las palabras que acabas de pronunciar, pidiéndoles que se arrepientan, ¿no serían aquellos de los que dices que están llenos de celo por Tu Casa y que llevan lealmente Tu Cruz? ¿Los Abeles, como Tú los llamas, que son los que las leen y están dispuestos a oír lo que Tú dices, porque no han mancillado su sencillez? ¿Estoy equivocada si digo que esos que leen Tus mensajes son también los que son sinceros y fieles a Tu Casa?

¿Cómo llegarán Tus palabras a los que Tú quieres que las oigan, pero que tachan de malignas Tus Obras? Tú llamas, pero muy pocos escuchan. ¿Quién de éstos escuchará? ¿Los pastores que ya viven una unidad en su corazón?”

No te preocupes por asuntos que están más allá del alcance de tu mente y de tu percepción. Tengo medios para dirigir Mis palabras a los que necesitan salvación… pues ya se sabe que la Misericordia se encuentra en Mí9.

En cuanto a los que tú llamas sinceros y fieles a Mi Casa, te digo esto: no son sólo los que leen Mi Mensaje y lo siguen los que son sinceros y fieles a Mi Casa, sino que Yo he guardado para Mí verdaderos devotos, elegidos por gracia, que han permanecido fieles y que están dispuestos a llevar Mi Cruz de unidad sobre sus hombros y, con sus obras, perfuman no sólo Mi Cuerpo, sino el mundo entero.

En otras palabras, no son sólo sinceros y fieles los que fueron llamados por gracia a escuchar Mis Palabras, dadas a ti en este Mensaje, y respondieron.

Y tú, hija, ¿has visto lo que he logrado recientemente?

Sí, Señor, lo he visto.

(Algo entre el Señor y yo).

Entonces, alaba Mi Santo Nombre y verás cosas mayores que éstas. Espera y verás… Ten paciencia y permíteme continuar nuestra senda juntos. ¿Ves? ¿Ves a dónde te he conducido? No temas, en Mi Presencia tienes paz… IC


1 Entendí que Dios quería decir ‘almas’.
2 Enviando bendiciones.
3 ‘Flores’ significa ‘bendiciones’.
4 Nosotros.
5 En otras palabras: tan poderosa y evidente es la manifestación de Dios a través de este mensaje.
6 Los transgresores.
7 Mt 12,25.
8 El infierno.
9 En este mismo momento, aunque no era tan aparente en esta simple frase, el Señor Jesús me reveló que padecía un amor divino por todos Sus pastores, y que por eso era por lo que los reprobaba, hasta el punto de temblar de sensibilidad y emoción de amor. Y fue como si hubiera oído a nuestro Señor lamentarse como un niño que ha sido injustamente maltratado, diciendo: “Mi Cuerpo ha sido golpeado. Mis amigos me han herido hasta dejarme irreconocible. Me han quitado el manto, los mismos que guardan mi casa han dejado de conversar Conmigo. Y sin embargo, de Mis labios que destilan miel es de donde podrían obtener el bálsamo de un renacimiento. Tiemblo hasta el fondo de Mi ser de perderlos. Ellos Me han arrancado Mis Miembros, Me han lastimado, y cuando se les pone a prueba, me ofenden. Y si hay entre ellos algunos hombres sabios o santos, que evidencian la bondad de sus vidas, coronados de humildad y amor divino hacia Mí, corren hacia ellos como lobos rabiosos para despedazarlos. Igual que Caín, que pertenecía al Maligno y cortó la garganta de su hermano, de la misma manera los tratan…”.