27 de agosto de 20091
“Yo, no sólo soy el Autor de esta gran obra, sino que hoy os estoy dirigiendo a embellecer Mi Iglesia. Durante estos días quiero llenar vuestra mente, vuestro corazón y vuestro ser entero de todo lo que Yo Soy a fin de que progreséis en Mi Amor Divino. En cuanto a todas las aflicciones que habéis sufrido por Mi Nombre y todo lo que estáis padeciendo por Mi Causa, Mi Padre dejará de lado todas vuestras negligencias y Yo os colmaré donde os faltó. Benditos seáis por vuestro noble acto de amor, permaneced unidos y convertíos en el icono perfecto de la unidad. Y… como sabéis, Mi poder se manifiesta como nunca en la debilidad. Alegraos y estad contentos, ¡y añadid un rostro sonriente a todo lo que os he dado! Brillad en esta oscuridad y seguid tomando del Fuego de Mi Sagrado Corazón. Enamoraos de Mi Cruz para que no muera vuestra llama. Sed la perfecta imagen de Mi Padre. Mi Misericordia es grande y está sobre todos vosotros. Sed uno bajo Mi Nombre.”
