«La misericordia de Dios»

Vista desde el hotel

Con gran alegría y entusiasmo esperábamos el retiro espiritual de este año en la hermosa ciudad de Loutraki, y teníamos razón en sentirnos eufóricos. La experiencia de un encuentro espiritual como éste siempre es única. Los dones del Espíritu Santo son muchos; cada alma rebosa del Amor de Jesús y a todos nos une un profundo sentido de comunión con el Dios Trino.

Reconociendo la singularidad de cada persona, pues cada cual es diferente, como parte de este informe incluiré los datos numéricos de todos los presentes en el retiro de este año. Entre los muchos participantes se destacaban un chino que venía del otro lado del mundo; una joven del Congo que había decidido venir a Grecia y un joven holandés que, confiando la tarea de su viaje a Dios, había venido de su país haciendo autostop. En total, 250 personas, 10 de ellos sacerdotes, de 32 países, asistieron al retiro de este año. Todos ellos pasaron cinco maravillosos días en este hermoso lugar enclavado entre los pinos europeos junto al
mar del Golfo de Corinto. En la montaña Geraneia, que se alza sobre el lugar, hay cuatro monasterios, dos de los cuales visitamos.

Desde el día de la llegada, la alegría y el amor de Dios se reflejaron en todos los rostros. Esta alegría proviene del reencuentro entre personas que se aman, que viven separadas sólo por la distancia física, ya que están unidas por el corazón y, aún más, por la oración.

Heidi, Yannic y Anna Paola

El programa de retiro comenzó el viernes 6 de mayo, con canciones de alabanza cantadas con gran entusiasmo. Vassula fue la primera oradora; nos recibió recordándonos el mensaje de Jesús del 21 de mayo de 2001: Mi Nombre ha llegado hasta muchas tierras e islas lejanas; como Yo te predije, he recorrido toda la tierra con Mi Llamada, a fin de que todo oído Me oyese y tuviese la oportunidad de descubrirme.» También añadió que lo que Jesús quiere de nosotros es convertirnos en Su red y reunir almas perdidas. En efecto, somos bendecidos porque Él nos ha elegido; no lo elegimos nosotros a Él. A todos los que quieran, Él les asigna la tarea de adelantarse para dar frutos que son eternos.

El P. John Abberton y sus amigos

En este año de Misericordia y Caridad, examinemos nuestra conciencia y meditemos en los Mensajes VVD para convertirnos en discípulos de Jesús, difundiendo Su Carta de Amor para que todos la lean y experimenten la nueva vida que trae.

El padre Delacour nos habló luego sobre la Misericordia de Dios, y explicó que la clave del camino que estamos haciendo, desde la carne hasta el Espíritu, es la Misericordia de Dios. Pedir misericordia a Dios significa que estamos pasando de la autosuficiencia de la carne a nuestra confianza en la generosidad de Dios.

En este punto, el padre Delacour habló de la oración «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador», relatando cómo la Iglesia siempre ha sido consciente del poder que posee.

Observó que en la primera mitad de esta simple oración los demonios tiemblan al oír el nombre de Jesús, mientras que en la segunda mitad el corazón se dirige hacia el Espíritu cada vez que clama por misericordia. El siguiente paso es desterrar de nosotros las acusaciones del enemigo y liberarnos del miedo a no ser perdonados. De hecho, el miedo nos impide acudir a Dios en busca de ayuda. Enfatizó que la misericordia de Dios es tan grande que nos invita a llevarle la carga de nuestra culpa y nuestras obsesiones, incluso con nuestros deseos imperfectos, y los perfecciona. La misericordia es así el antídoto contra el veneno de la acusación, pues nos da el valor para estar ante Dios, abrirnos a Él y lanzarnos a Sus brazos.

El P. Delacour aseguró que, aunque una y otra vez caigamos en pecado y no siempre mantengamos el arrepentimiento, la Misericordia de Dios siempre está disponible para nosotros. Porque la misericordia de Dios nos es concedida sin medida; nos la da sin que Se la pidamos y sin que la merezcamos. La misericordia es gracia; es el perdón; su objetivo es acercarnos a Dios, y donde nuestra fuerza de voluntad es débil, nuestra gratitud se convierte en el combustible que nos da energía en nuestra lucha por el arrepentimiento.

Es importante tener en cuenta que, aunque la Misericordia de Dios, en sí misma, es atemporal, estos tiempos de Misericordia y Gracia que Dios ha extendido a nuestra generación están casi terminando. En el mensaje del 6 de agosto de 1991, Jesús revela: » Os estoy dando suficiente tiempo para reformaros, pero ¿lo entenderá tu generación? ¿Estarán dispuestos a cambiar sus vidas? Yo, el Ungido, os devoraré a todos con Mi Fuego y os consumiré para dar nueva vida a vuestra alma. Me queda poco tiempo ya. Estos Tiempos de Misericordia y Gracia están casi acabados.

Finalmente, quiero destacar dos puntos más de la intervención del padre Delacour. Primero, la Misericordia de Dios nos trae perdón y restauración, pero también alegra a Dios; Lo hace feliz. Conceder misericordia es Su alegría y nos pide que participemos en este placer y alegría.

Segundo, la profecía es un acto de misericordia. Nuestro Señor nos dice que la apostasía en la que hemos estado atrapados y por la que hemos sido heridos siempre ha sido predicha por Él, y que la profecía es un regalo de Dios para su Iglesia. Porque a través de la profecía, Dios activa Su misericordia para liberarnos del mal. El padre Delacour concluyó su discurso con el mensaje del 12 de febrero de 2000 de la siguiente manera:

«Desposada con la Verdad, Mi profeta es enviada como Mi embajadora real por todo rincón infame de esta tierra, para cantaros el himno de rectitud, bondad, santidad y virtud, y recordaros a todos vosotros Mis Caminos, recordando a todo hombre de toda condición que:

—Unción de los pobres de espíritu, Yo Soy;

—Garante de vuestro bienestar, Yo Soy;

—Luminosa Divinidad y Fuente del Amor Sublime, Yo Soy;

—Soberano y Esposo de toda la creación, Yo Soy;

—Restaurador y Lámpara del cuerpo y del alma, Yo Soy;

—Consolador de los perseguidos por causa de la justicia, Yo Soy;

—Bálsamo y Ungüento de los enfermos y los moribundos, Yo Soy. Y que soy vuestro Señor y Dios, pero también vuestro Amigo, vuestro Compañero y vuestro Padre.

Yo, generación, estoy dándome incesantemente a vosotros para perfeccionar vuestra imagen que tanto habéis deformado y ensuciado con vuestras malas acciones, vuestros pecados y vuestra obstinada resistencia a reconocerme como vuestro Padre. Y si Yo estoy dándome sin cesar a vosotros, es para elevaros por gracia, y para que, mediante la gracia, podáis recuperar la vista para ver las cosas invisibles que nunca se deterioran.”

El alimento espiritual dado a nosotros en estos retiros de la VVD es maná del cielo. Se nos da a todos los que a diario nos encontramos en el desierto, hambrientos hasta que encontramos este oasis. Para vosotros que deseáis participar en tales retiros, y para vosotros que no pudisteis asistir, leed todas las charlas que se pronunciaron en estos retiros y meditad sobre ellas, porque recibiréis grandes bendiciones.

Durante el retiro de este año, cada día transcurrió según lo previsto: por la mañana los laicos y el clero ofrecían charlas y testimonios; el rosario se rezaba a primera hora de la tarde, seguían las charlas y más tarde la gente acudía a la Confesión y a la Santa Misa. Antes de cenar, siempre concluíamos con una oración de acción de gracias o una oración de Sanación y Liberación.

Hubo varios testimonios notables. Mencionaré brevemente al abogado que nos dijo que estaba tan en contra de los católicos que llegó al punto de rezar para que se muriera el Papa. Sin embargo, cuando conoció los mensajes de la VVD, cambió de opinión al darse cuenta de que Jesús había orado «para que todos sean uno, así como tú, Padre, estás unido a Mí y Yo Contigo. Que también se unan a nosotros para que el mundo crea que me has enviado«, ¡Y también se casó con una católica!

Un sacerdote de Canadá había leído los mensajes cuando aún era laico. Al experimentar el amor de Dios a través de estos mensajes, decidió dedicar su vida a Dios y convertirse en sacerdote.

También había un judío que tenía un amigo ciego, al que le habían regalado el libro de la VVD. El amigo ciego le pidió al judío que se lo leyera. Al sentirse obligado a leérselo, los mensajes lo conmovieron y cambiaron completamente su vida, convirtiéndose al cristianismo.

Sin embargo, más allá de estos testimonios que tuvieron lugar a lo largo de los años en que los mensajes de la VVD han circulado, nos conmovieron igualmente los testimonios de algunas personas que asistieron por primera vez a un retiro espiritual de esta clase y participaron de las oraciones y misas.

Por dar un ejemplo, recuerdo la Oración de Sanación y Liberación que tuvo lugar el segundo día del retiro, el sábado 7 de mayo. La Oración de Sanación está destinada a sanar el espíritu y el cuerpo y se realiza para cada persona por separado. Todos los sacerdotes y Vassula se colocan frente a los presentes; una persona por vez se acercaba a los sacerdotes y a Vassula para recibir la bendición del Espíritu Santo a través de la Oración de Sanación.

Las diversas experiencias durante este proceso, especialmente las narradas por los recién convertidos, son todas maravillosas: la paz de Jesús, una sensación de tranquilidad, el abandono al Amor de Dios, una sensación de dulzura y alivio lejos de los problemas cotidianos del mundo. Incluso vimos que una mujer, que había estado presente en las charlas y oraciones durante dos días, mirando sólo desde la distancia, sin participar activamente en ellas, sintió la necesidad de participar en la Oración de la Sanación. Al acercarse, se sintió muy mal y se asustó, ya que no había sido bautizada, ni nunca en su vida le había preocupado recibir el bautismo. Pero durante esos días, sintió un gran deseo de cambiar y pidió ser bautizada.

Otra historia que escuché y disfruté fue la de una abuela moderna que había estado presente en el retiro desde el principio y más tarde le pidió a su hija, que estaba en Atenas, que se uniera a ella, al menos durante el fin de semana, junto con su marido y su bebé de un año, para que pudieran recibir la bendición de la Sanación. La hija llegó a Loutraki con su familia y durante la ceremonia se acercó a recibir la curación, con gran duda, sin saber exactamente qué estaba pasando, sino que lo hacía para complacer a su madre. En cuanto recibió la bendición, salió corriendo. Su madre se quedó sin palabras observando a su hija, pensando si algo la había molestado. Pero entonces vio a la hija regresar con el bebé en brazos, porque quería que su bebé recibiera la misma bendición. También lo hizo su marido, que se añadió con alegría y confianza, viendo a su esposa tan cambiada.

El cuarto día, lunes 9 de mayo, partimos temprano hacia el monasterio de San Patapio, que se encuentra en la Montaña Geranea a una altura de 650 metros, con vistas al golfo de Corinto. Las reliquias de San Patapio fueron descubiertas allí en 1904 y el monasterio fue fundado en 1952. Las monjas tienen muchas historias que contar sobre la presencia viva de este santo del siglo IV que sigue realizando milagros en el monasterio.

Nuestra siguiente visita fue al monasterio de San Gerasimos, situado en la misma ladera de la montaña, un poco más abajo del monasterio de San Patapios. La ubicación de la iglesia ofrece a los visitantes una vista impresionante.

Monasterio de San Gerasimo

En la parte exterior del ala oeste se alza una cruz de piedra de 13 metros de altura, que está profusamente iluminada por la noche. Según la tradición, fue en ese mismo lugar donde un clérigo piadoso conoció al propio San Gerasmo, quien sostenía una gran cruz y lanzaba fuegos artificiales. En este monasterio, las monjas eran especialmente hospitalarias, ofreciendo café, agua y dulces a todos. Rezamos y dimos a las monjas listas de nombres de personas por las que orar, tanto de los vivos como de los fallecidos.

Nuestra siguiente parada fue en la Antigua Corinto, en el altar donde San Pablo se dirigió por primera vez a los corintios. Sin embargo, primero nos detuvimos brevemente en el Canal de Corinto, una obra de obra artificial impresionante. Al llegar a la Antigua Corinto, encontramos a nuestros guías turísticos esperándonos.

Una guía turística habla mientras Amani Henry escucha atentamente.

Desde primera hora de la mañana el tiempo había sido precioso, ideal para una excursión. Los guías nos hablaron principalmente sobre el periodo romano de la Antigua Corinto, la época en que San Pablo la visitó en el año 50 d.C.

Fue cuando la ciudad alcanzó su apogeo como capital de la Grecia romana, con una población de 800.000 habitantes. Nos explicaron las sutilezas de la arquitectura de la ciudad y cómo los edificios públicos ocupaban el centro.

Nos fascinó el lugar donde San Pablo se dirigió por primera vez a los corintios. El Altar de San Pablo marcó el inicio de la evangelización de los griegos. Los corintios tenían el corazón abierto, dispuestos a escuchar su enseñanza y recibir el Espíritu Santo. La primera vez que estuvo allí, San Pablo se alojó en Corinto durante dieciocho meses, fundando una comunidad cristiana. Sus Epístolas a los Corintios se consideran de las más importantes en cuanto a información y consejos para la Iglesia primitiva. Después de la visita, volvimos al hotel para descansar y almorzar.

Durante nuestro descanso, algunos peregrinos notaron un fenómeno extraño. Un anillo de luz, como un arcoíris circular —conocido como un «halo solar»— apareció alrededor del sol. Algunas personas hicieron fotos de este fenómeno.

Sol con arcoiris o halo solar y una pequeña esfera luminosa

Al observar las imágenes detenidamente, se puede notar una pequeña esfera luminosa, aparte del halo solar, que al agrandarse revela esferas más pequeñas y brillantes en su interior.

Un miembro del personal del hotel nos informó que el año anterior durante Pentecostés había visto el mismo círculo alrededor del sol. Al discutir este fenómeno con algunos sacerdotes aprendimos que, aunque esto puede explicarse científicamente, Dios también utiliza la naturaleza para darnos señales. De hecho, Nuestra Señora, en uno de sus mensajes a Julia Kim de Naju, explicó este signo específico (5 de diciembre de 1991). Nuestra Señora dijo: «Estas señales del cielo significan el misterio de la salvación; también significan que el Señor está contigo y te está bendiciendo, a ti y a esta tierra; significa que mi victoria se está logrando en ti.« Dimos gracias a nuestro Señor y a la Virgen María por darnos esta gracia.

Por la tarde del mismo día, Vassula leyó algunos mensajes y los comentó.

Se refirió a un extracto que siempre me había gustado, donde el Padre pregunta: «¿Queréis disfrutar del Cielo? ¿Queréis alegraros en Mi Presencia? ¡Pues venid a Mí como un niño! ¿Deseáis encontraros Conmigo y verme? ¡Pues venid a Mí con inocencia en vuestro corazón! Venid a Mí con un corazón puro» (3 de enero de 1996). Vassula explicó que los niños le permiten a Dios formarlos, educarlos y disciplinarlos, y que Él seguirá iluminándolos, y concediéndoles paz para que puedan alcanzar la perfección.

Vassula saluda a los jóvenes cantantes.

Nuestro día concluyó con la Santa Misa en la sala de conferencias del hotel, donde habíamos pasado la mayor parte del tiempo. Sentí alegría mezclada con la tristeza al despedirme. Intenté despedirme de todos los que conocía y abrazarlos, especialmente de aquellos que había conocido por primera vez. Creo que estábamos rebosantes del Amor de Jesús. Los dones que nos había concedido fueron muchos, y veremos más sanaciones de almas en los días venideros, ya que nada termina aquí.

Rezo para que Dios les allane el camino a todas las almas que anhelan participar en un retiro espiritual como éste, y les conceda el privilegio de asistir y rodearlas de Sus dones sanadores. Amén.

Por Candy Giannoutsikos