3 de abril de 1995

Mi Corazón es tu Morada, ¡nunca olvides esto! Hijita Mía, Yo, que soy el Supremo Sumo Sacerdote, te digo: ama a Mis sacerdotes y ora por ellos. Ahora escucha y escribe esto: Yo instruiré a tu generación para que cuando lean Mi Libro1 lo comprendan. Altar, permíteme poner en ti Mi Conocimiento, ese Tesoro Inagotable de Mi Sagrado Corazón, a fin de que los hombres de todos los pueblos, razas, lenguas y naciones puedan avanzar y servirse ellos mismos. Y cuando lo hagan Yo los reviviré e iluminaré sus ojos, porque Mi Palabra restaura.

Si alguno ama Mi Palabra, que venga, si alguno Me ama guardará Mi Palabra, y Mi Padre le amará, y Nosotros vendremos a él y haremos Nuestra morada en él. Necesitad Mi Espíritu Santo tanto como necesitáis aire para respirar. Pedid a Mi Espíritu Santo, que es el Dador de Vida, que venga a vosotros y haga nuevas maravillas en vuestra alma… Pedid a Mi Espíritu Santo que os revele el sentido oculto de Mis parábolas y Mis proverbios, así como las profecías de vuestro tiempo.

Una ciudad2 no puede construirse sin cimientos3, porque no habría asiento dentro de ella para Mi Espíritu Santo. Ven y aprende: Los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra existirán cuando establezca Mi Trono en vosotros, porque daré agua del pozo de la Vida, gratuitamente, a todo el que tenga sed4.

Permitid, pues, que Mi Espíritu Santo os introduzca en Mi Reino y en la Vida Eterna. No dejéis que el mal adquiera más poder sobre vosotros para llevaros a la muerte. Si fuera necesario, Yo daría de nuevo Mi Vida, en cualquier momento y sin vacilación, para salvaros. Permitid que Mi Espíritu Santo cultive vuestra tierra y haga un Edén terrenal en vosotros. Que Mi Espíritu Santo haga una Nueva Tierra en vosotros para hacer prosperar vuestro suelo, de modo que vuestra primera tierra, que era propiedad del demonio, se consuma. Entonces, Mi Gloria brillará una vez más en vosotros, y todas las semillas divinas, sembradas en vosotros por Mi Espíritu Santo, germinarán y crecerán bajo Mi Luz divina. Permitid que Mi Espíritu Santo venga a vosotros como un fuego rugiente y os purifique, quemando todas las plantas secas5 que permanezcan en vosotros y las sustituya por semilleros celestiales y deliciosos viñedos6. Entonces, a partir de ese día, Yo Mismo seré su cuidador…

Que vuestra primitiva tierra, que ahora no es más que devastación y ruina, Me llame ahora, y Yo Me apiadaré de vuestra desgracia… Los pocos árboles que os quedan están ahora secos y truncados, aptos sólo para leña, así que permitid que Mi Espíritu Santo convierta vuestra alma en otro Paraíso, una Nueva Tierra donde Nosotros7 estableceríamos Nuestro Hogar en vosotros. Porque mirad, el invierno ha pasado, y las flores aparecen en vuestra tierra. ¿Lo veis? La viña está formando sus primeras flores, esparciendo su fragancia. Éste es Nuestro Paraíso, Nuestro Cielo.

Nosotros vendremos a Nuestro Jardín para recoger todos sus frutos. Vendremos a Nuestro Jardín y descansaremos entre vuestras virtudes, que serán como fuentes, pozos de agua viva, valles exuberantes de toda clase de árboles productores de incienso, de pastos y viñedos, de montañas de mirra. Porque la humildad Nos agrada y el amor Nos deleita. La paz Nos honra, y la alegría Nos encanta. Sí, todos los frutos son las virtudes que son agradables a Nuestros Ojos.

Permitid, pues, que Mi Espíritu Santo os discipline y os muestre que la sólida enseñanza es Vida. Haz sitio para que Mi Espíritu Santo arraigue en medio de tu alma y Se plante allí, allí donde solía haber miles de zarzas y espinos. Mi Espíritu Santo será el Árbol de la Vida en vosotros, y Mi Reino, que obtendréis por Mi benevolencia, os llevará a obtener la incorruptibilidad y la divinidad, para tener vida eterna.

Compárate ahora, Vassula, con tu viejo yo. ¿Lo ves? ¿Ves cómo Mi Espíritu Santo ha convertido tu antigua tierra en una Nueva Tierra? ¿Y cómo únicamente Sus semillas pueden dar buenos frutos en abundancia? ¿Y que, sin Su Presencia, tu alma habría permanecido sin cultivar, seca, una tierra de sequía?

¿Qué hay de los Nuevos Cielos, Señor?

¿Los Nuevos Cielos? Ellos también estarán dentro de vosotros, cuando Mi Espíritu Santo os gobierne en santidad. Mi Espíritu Santo, consorte de Mi Trono, brillará en vuestra oscuridad como un sol espléndido en el cielo, porque la Palabra os será dada para expresar pensamientos y habla como Yo desearía que pensarais y hablarais. Todo lo expresado estará de acuerdo con Mi Imagen y pensamiento. Todo lo que hagáis será a Nuestra semejanza, porque el Espíritu de vuestro Padre estará hablando en vosotros. Y vuestro Nuevo Universo avanzará con Mi Espíritu Santo para conquistar, para Mi Gloria, el resto de las estrellas8 y a aquellos que no habían observado Mi Ley, y fueron completamente apartados hacia la oscuridad, como una sombra pasajera, no habiendo conocido jamás la esperanza y la santidad que Yo estaba reservando para vuestros tiempos.

Los Nuevos Cielos, Altar, aparecerán cuando Mi Espíritu Santo sea derramado sobre todos vosotros desde arriba, desde el cielo más alto. Sí, Yo enviaré Mi Espíritu a vuestro interior, para hacer de vuestra alma un Cielo, a fin de que, en ese Nuevo Cielo, Yo pueda ser glorificado tres veces. Y así como las sendas de los que recibieron Mi Espíritu Santo serán enderezadas, así también serán iluminadas y restauradas su oscuridad y su tristeza, convirtiéndose en estrellas refulgentes que iluminarán sus tinieblas para siempre jamás. Pronto, esta tierra y este cielo desaparecerán, porque la gloria radiante de Mi Trono brillará en todos vosotros.

Yo, Jesús, os digo: Yo, el Sumo Sacerdote, os llamo desde lo más alto del Cielo para que vengáis a uniros a Mí, acercándoos a Mi Trono de Gracia. Está a vuestro alcance. Venid a Mí y heredareis Mi Reino del Cielo.


1 La Santa Biblia.
2 Palabra simbólica que se refiere a ‘nosotros’.
3 Significa abandonarse a Dios, para que Dios sea nuestro fundamento.
4 Ap 21,6.
5 Las plantas secas simbolizan nuestros malos hábitos y pecados.
6 Esas plantas celestiales son las virtudes.
7 La Santísima Trinidad.
8 Simboliza “la demás gente”.