6 de enero de 1988

Jesús, ¿Está Tu propio Cuerpo glorificado afectado por el sufrimiento? Ahora, en el Cielo, ¿no estás Tú, al igual que nuestra Santa Madre, por encima del sufrimiento personal?

Vassula, Yo no tengo cuerpo físico: soy Espíritu. Como soy Espíritu, no tengo dolor físico, pero Mi Alma sufre insoportablemente, lo mismo que el Alma de vuestra Santa Madre, cuando vemos a Nuestros hijos dirigirse directamente a las trampas de Satanás.

Pero, Señor, ¿sufres Tú también cuando yo sufro? Por ejemplo ¿sufres cuando alguien me acusa injustamente?

Si eres acusada sin motivo, sufro por los dos: por el acusador y por la acusada. La injusticia viene de Satanás y, puesto que viene de él, significa que el acusador ha sido manipulado por Satanás. En cuanto a la acusada, Mi Corazón se duele por la víctima. Confirmo Mis palabras en la Sagrada Biblia. Estoy glorificado, pero, porque estoy unido a vosotros, siento todo lo que vosotros sentís.

Gracias, Señor.