«Estoy renovando Mi creación (Mensaje VVD, 14 de diciembre de 2018); este es el comienzo de esta renovación (Mensaje VVD, 31 de mayo de 2003); este es Mi paso entre tumbas, entre este vasto cementerio; ¡Mi pasaje convertirá las tumbas en gloriosas catedrales con el fuego de mi amor en ellas!» (Mensajes VVD, 31 de mayo de 2003)
El llamado actual de Dios en estos Últimos Tiempos es para una renovación del espíritu y del corazón. Esta renovación nos llevará a alcanzar aquellas alturas que parecen impenetrables y sólo alcanzables por los santos. Pero Dios está derramando Su Espíritu Santo de una manera muy generosa y poderosa, como nunca antes en la historia, llegando, hoy en día, a cualquiera, para ser elevado a las alturas de la gloria y recibir una parte de la luz intelectual que levanta el velo de la oscuridad, y permite entender las realidades divinas que están allí, y que durante nuestra oscuridad espiritual, no habíamos podido ver ni entender. Todo esto nos resulta posible gracias a Su Espíritu, porque a través de Su Espíritu estamos llamados a participar de Dios y a renacer.
Con este nuevo nacimiento espiritual, entramos en las virtudes y en realidades celestiales. Al convertirnos en hijos adoptivos de Dios, compartiremos luces intelectuales para empezar a conocer a Dios con una comprensión y percepción diferentes de las que conocíamos antes, cuando seguíamos las enseñanzas sobre las cosas de esta tierra, entendiéndolas de manera limitada con nuestra mente. En un mensaje VVD, el Espíritu Santo dijo:
«Yo soy Aquel que os trajo a un amor filial con Nuestra divinidad para llevar una Vida divina y convertiros en otro hijo, por adopción, del Padre…»
Nuestro Señor nos da la oportunidad de unirnos a Él. Nosotros, las criaturas, podemos ser transfigurados; del propio polvo de la tierra y de la materia corruptible que somos, puede elevarnos a las alturas supremas de la divinidad, convirtiéndonos en «compartidores de la naturaleza divina.» Por eso nuestro Señor nos hace entender que el hombre puede ser restaurado y santificado; en este alto estado nos hará destacar por encima de las filas incluso de los ángeles. En la Ortodoxia, nuestra Santísima Virgen es considerada de esta manera, en el sentido de que es «más honorable que los querubines y, sin comparación, más gloriosa que los serafíns», como también «dulzura de los ángeles» y «más alta que los cielos.»
Si de verdad queremos progresar espiritualmente, seguir El Camino para convertirnos en dioses por participación, tener una visión de Dios mientras estamos en la tierra e incluso gobernar con Dios, debemos aprender que cuanto más hayamos renunciado frente a Dios, tanto más completa será nuestra unión con Él, y así tanto más grandiosas serán Sus obras en nosotros. Cuanto más nos rebajemos, más nos elevará Dios. Debemos aprender a ser humildes de forma real.
Dice en las Escrituras que el temor de Dios es el comienzo de la Sabiduría, y que el temor de Dios es la corona de la Sabiduría. También sabemos que nuestro Señor ha dicho que la Sabiduría se da a simples niños. En otras palabras, la Sabiduría se dará a un corazón contrito y sin malicia. Por lo tanto, si alguien se acerca al Señor con sencillez y pureza de corazón, el Espíritu Santo no desdeñará esa alma, sino que con deleite se le acercará y tendrá amistad con ella, instruyéndola en la Sabiduría silenciosamente. Cuando la gente pregunte: «¿De dónde ha sacado tanto conocimiento e instrucciones sobre asuntos celestiales, éste que no sabía nada?» La respuesta será que el conocimiento espiritual y las instrucciones celestiales sólo pueden provenir del Espíritu Santo, que sume al alma en los límpidos manantiales que fluyen de la Boca de Dios (Palabra). Y como ocurrió con Moisés, a quien Dios había envuelto en una nube, el Espíritu Santo podría envolvernos en una contemplación santa, durante la cual nuestro alma y nuestra mente se elevarían tanto en lo divino como en la Vida Trinitaria.
En los mensajes de La Verdadera Vida en Dios nuestro Señor está concediendo a esta generación atrófica, como Él la llama, una enorme riqueza de vida espiritual. Él desciende hasta nosotros, para ponerse al alcance de nuestras mentes empobrecidas, dándonos instrucciones en un lenguaje sencillo para que aprendamos a alcanzar Sus impenetrables alturas y logremos mayores luces de comprensión, penetrando en las profundidades de la Luz Misma, y como dice Jesús, convirtiéndonos en parte de la Luz, absorbidos y desleídos dentro de la Luz, conformando así una unidad con la Luz.
A través de las enseñanzas de Cristo no sólo somos elevados, sino también renovados. Por lo tanto, lo que se necesita para alcanzar esas alturas es una entrega total de nuestra voluntad a Dios, para dejar al Espíritu Santo libre de actuar en nuestra alma y transformarnos en seres divinos para entender el lenguaje del cielo, que es divino y no terrenal.
«Yo soy la Resurrección y la Vida; todo lo que te he dado por escrito es un manantial refulgente que purifica el cuerpo, la mente, el alma y el corazón, limpiando el betún y el hollín; Yo, el Cristo, tengo poder para transformar tu ser entero desde la oscuridad hasta la luz; durante los últimos dieciocho años te he estado hablando en tu corazón, mediante el poder de Mi Espíritu Santo; Mis Odas Misericordiosas, que contienen en sí revelaciones e instrucciones místicas, son para ti y para esta generación atrofiada; son un don del Padre, Mío y del Espíritu Santo;” (Mensaje VVD, 5 de febrero de 2004)
«porque Mis palabras son lecciones bizantinas que os elevan de la nada a dioses [Dioses por participación: hijos e hijas adoptivos del Altísimo] conduciéndoos a altos niveles de espiritualidad y prácticas ascéticas; una vida mística que todo ser humano puede alcanzar y lograr; (Mensajes VVD, 31 de mayo de 2003) … Mi Espíritu Santo, la fuente de todo lo que llegó a existir, la fuente del Conocimiento, está dispuesto a distribuir Sus dones a toda la humanidad, dándoles10 señales y enseñanzas por medio de Su Luz inefable;» (31 de mayo de 2003)
Dios Padre dijo que si estamos dispuestos a morir para nosotros mismos, Él nos renovará. Él dice: “Yo Mismo les enseñaré a alcanzar altos grados de santidad a pesar de las enfáticas cacofonías de sus enemigos que no les manifestarán ni piedad ni caridad; pero Yo les daré un espíritu de perseverancia, un espíritu tan valeroso que su mera presencia sacudirá los cimientos del infierno porque estarán revestidos del glorioso esplendor de Mi Hijo, Jesucristo,» (Mensaje VVD, 31 de mayo de 2003)
El Padre nos llama a contemplarle, llevándonos a una vida de contemplación constante hacia Él. En el cielo tendremos una contemplación eterna de Dios; por eso Dios nos da la posibilidad de ser santificados por Él, para que empecemos desde aquí, recibiendo el Espíritu Santo, para que habite dentro de nosotros. Por tanto, podemos avanzar, dice el Señor, de ascenso en ascenso, mediante una conformidad interior con la semejanza de Cristo.
Jesús dijo: «Yo… te he estado dando instrucciones de lecciones bizantinas para alcanzar la más alta contemplación, para llegar a Mí… la ambigüedad y las formulaciones rígidas no son Mi modo de enseñar, antes bien, Mi teología está basada en la Verdad y el Amor divino — ésta es Mi teología;» (Mensaje VVD, 9 de abril de 2004)
En este mensaje, Cristo nos muestra cuán amable es, pero también cuán exacto.
En nuestro viaje espiritual siempre hay encuentros peligrosos provocados por el maligno. Por eso nuestro Señor quiere que permanezcamos despiertos y conscientes de Su Presencia. Por esto tenemos que convertir nuestras vidas en una oración constante… No debemos dar por sentado Su presencia ni por un minuto, pensando que porque recibimos la gracia de Dios, podemos hacer lo que queremos y seguir pecando. Porque el peligro es que podemos caer en la desgracia. Esto es lo que dice el Señor:
«Yo soy la Luz y el que vive en la Luz, se convierte en parte de la Luz… en Mí no hay ningún vestigio de oscuridad ni de sombra alguna; la gracia forma parte de Mí y también es luz; cuando la gracia disminuye en alguien que Me ofende persistentemente, disminuye también entonces la luz que se le dio, y desaparece gradualmente…si alguien permanece en Mi gracia, permanece en Mi Luz que amplía su conocimiento de realidades y riquezas espirituales, puesto que dentro de la Luz se realiza una poderosa transformación, conduciéndole a más altos ascensos, a más profundidad en Mí, vuestro Dios, haciendo progresar su alma, reanimándolo, inflamándolo y, como una paja levantada por el fuego, así lo levanto Yo a más altos grados de santidad;” (Mensaje VVD, 15 de diciembre de 2003)
pero los que pierden la gracia, se pierden también de Mi vista ¡y qué pérdida es ésa! caen en una profunda oscuridad, se pierden entre velos de tinieblas… a todos vosotros se os ha dado acceso a haceros parte de Mi Luz y convertiros en una única llama; así como la gracia es Luz, así lo son también las virtudes que están en la Luz; las obtienen aquellos que habitan en Mí, en Mi Luz, y a través de una relación de intimidad Conmigo; éstas [las virtudes] te animarán a convertirte en luz, permitiéndote crecer en piedad, pareciéndote verdaderamente a Mí, transformándote en un dios [dios por participación: hijos e hijas adoptivos del Altísimo] y transformando tu mente, tu alma y tu corazón para que irradien Mi Gloria, porque en tu interior estará la Nobleza Misma, Mi Reino y Mi Trono; y quienquiera que te vea, Me percibirá a Mí, no a ti; seremos verdaderamente uno solo; (Mensaje VVD, 15 de diciembre de 2003)
Una vez que nuestra alma obtiene y vive las virtudes en esta Luz Divina, a través de esta relación íntima con nuestro Señor, empezamos a aspirar a ascensos superiores. Por ejemplo, el desapasionamiento. Es cuando nuestro alma se desprende de cualquier deseo mundano y sólo desea amar a Dios y ponerlo siempre en primer lugar, sirviendo a Dios.
Por lo tanto, los mensajes de La Verdadera Vida en Dios son un llamado a guiar nuestra alma hacia la perfección y a ser la santa morada de Dios, sin mancha. Todos estamos llamados a alcanzar un divino estado de amor perfecto. Estamos llamados a obtener el legado de ser hijos del Altísimo. Constantemente somos llamados a Él para que nos atraiga a la divinización.
He mencionado antes que Dios está renovando Su creación y que estamos viviendo en tiempos especiales, en los que la gracia se nos da libremente a muchos de nosotros, como nunca en la historia. Esto es, por supuesto, una acción realizada por el Espíritu Santo para renovar la creación de Dios. Es la Visitación de nuestro Señor entre nosotros. Si uno pregunta, ¿cómo sabemos que es Su Visitación? La respuesta es: por las señales de la Presencia de Dios, por la alegría y la paz que recibe nuestra alma, por la tranquilidad que confiere a nuestra alma, por la sed de Dios que despierta en nosotros, por las delicias de amor y consuelos que infunde en nuestra alma, por el deseo de servirle a Él y al prójimo.
Esto es lo que dijo nuestro Señor:
«Vassula Mía, dime, ¿hay algo en el mundo o a tu alrededor que pueda dar a tu alma deleites más exquisitos y amorosos que estar Conmigo, únicamente Yo, a solas? ¿Qué te da Mi Presencia?» (Mensaje VVD, 20 de enero de 1999) Ante esto, respondí, con la ayuda del Espíritu Santo, lo siguiente:
«[Tu Presencia me da] Un anticipo de la Visión Beatífica; Una contemplación de Tu Gloria; Un deleite interior que se da a los santos con méritos, mientras que yo no tengo ninguno; Una consciencia intelectual de que, por Tu Luz trascendente, Tú, la Divinidad que llena todas las cosas sin ser contenida por sus límites, puedes morar en mí… yo encuentro en tu Presencia, alegría, luz, suspiros de deseo, deseo de penetrar aún más en la contemplación, a fin de que pueda ver lo que ningún ojo vio y oír lo que ningún oído oyó…» (Mensajes de VVD 20 de enero de 1999)
Aprovechemos todos entonces el llamado de Dios, que quiere guiar nuestra alma hacia la santidad; no permitas que tu corazón, como dice el Señor, se convierta en una cisterna agrietada que nunca contendrá ningún contenido, por mucho que se llene. Pero seamos vigilantes ante el llamado de Dios y aprendamos de Sus Palabras de Conocimiento dadas para que podamos perfumar el mundo con el dulce aroma de Cristo, convirtiendo los desiertos en campos de Conocimiento.
