Pascua de los Cristianos, de la Unidad, del Amor, del Dolor y de la Piedad. Ciento cincuenta y ocho personas de veinticuatro países distintos y de diferentes confesiones, unidas por la Palabra de Dios, se reunieron para celebrar la Pascua greco-ortodoxa, en Alejandría, Egipto.
Día 1 – Jueves Santo
A lo largo de sus 2.300 años de historia, Alejandría fue un cruce de caminos culturales y de estilos (arte y literatura), y un punto de partida hacia el desierto para numerosos ermitaños. Nos encontramos en esa ciudad de 17 millones de habitantes y 24 kilómetros de costa mediterránea, una reunión cristiana unificada, y recibida con cariño la mañana del Jueves Santo por el Patriarca de Alejandría y de toda África, Su Beatitud Teodoro II, después del Servicio de la Última Cena en el Monasterio de San Sabas.
El Patriarca nos acogió a todos con su sonrisa; su amabilidad y humildad nos sorprendió gratamente. Saciamos nuestra sed en el patio interior del monasterio y luego nos mostró el salón, donde se exhiben retratos de antiguos Patriarcas. Más tarde nos invitó a entrar en el Patriarcado, un oasis de belleza, de brillante pulcritud, de orden y quietud, en medio de la ruidosa y caótica ciudad de Alejandría. El Patriarca (que durante muchos años ha sido misionero en países africanos, antes de ser elegido Patriarca de Alejandría y de toda África) mantuvo una cálida conversación con Vassula y varios otros viajeros. Abrió las puertas del Patriarcado como un abrazo de bienvenida y pronunció un emotivo discurso en la Sala del Trono, para darnos recibirnos oficialmente, con estas palabras:
«Desde lo más profundo de mi corazón, deseo daros la bienvenida oficialmente aquí, en la Sala del Trono, en compañía de San Marcos, el Apóstol y Evangelista. Esta mañana, os recibí en el monasterio de San Sabas, un humilde monasterio fundado en el siglo IV. Hoy os saludo oficialmente aquí, en nuestro Patriarcado, cuya historia abarca 2.000 años, desde la época de Jesucristo hasta la actualidad. Con la excepción del apóstol Pablo, nuestra historia involucra a todos los grandes apóstoles, cuyos sucesores fueron los santos padres de la Iglesia. Esa historia nos lleva a la actualidad y, por lo tanto, podéis ver sobre las paredes a todos los Patriarcas que han sido nombrados en Alejandría a vuestra derecha e izquierda.
Todo esto es nuestro patrimonio, el futuro está ante nosotros: para nosotros es toda la tierra de África. Por eso quiero que sepáis que, antes de subir la escala al Trono de San Marcos, fui misionero en Camerún, Sudán, Gabón, Zimbabue, Mozambique, Malawi, Botsuana y Angola. Por tanto, como misionero, realmente llegué a conocer África: las dificultades que enfrenta y sus enormes problemas de pobreza, pero, sobre todo, durante mis viajes, he conocido a personas que buscaban el amor de Jesús. Por eso, Vassula, me conmovió mucho cuando todos cantasteis a Jesucristo hace unos minutos, ya que mis pensamientos fueron inmediatamente a todos mis hijos africanos que también alzan las manos hacia el cielo y cantan en miles de idiomas sobre Cristo; el amor de Cristo que tanto necesitamos. Estoy planeando en breve hacer un largo viaje a Ghana, habiendo regresado recientemente de Madagascar.
Y ahora, me gustaría daros la bienvenida de todo corazón, especialmente a ti, Vassula, como dije esta mañana en la iglesia, bienvenida a tu tierra natal, bienvenida al país donde naciste y saludos a todos los que te acompañan. Como dicen aquí, Vassula: «Quien bebe de las aguas del Nilo, nunca olvida este país.»
También me gustaría saludar al obispo de la India: bienvenido, querido hermano, a nuestro Patriarcado Apostólico. Deseo dar la bienvenida a ese monje, a ti, hermana, a ti, pastor y a ti, padre de la Iglesia Católica Romana, y deciros a todos que con mucho amor os recibimos, os amamos y que estamos todos bajo la misma protección y amor de nuestro Señor, Jesucristo.
Vassula, me gustaría darle las gracias por esta oportunidad de estar juntos durante los próximos días. Esta noche seguiremos juntos la Pasión de Nuestro Señor. Mañana Lo adoraremos ante Su Epitafio y reviviremos, en nuestros corazones devotamente palpitantes, Su Pasión y Su Resurrección. Y esa alegría – ese es mi deseo – de que la alegría de la Resurrección y la Luz nos acompañen siempre, todos los días de nuestra vida. En el nombre de Jesucristo deseo bendeciros a todos y a vuestras familias, y por favor, sabed que las puertas de Alejandría y del Patriarcado siempre estarán abiertas para vosotros. Gracias»
Al discurso siguió una cálida bienvenida entre nosotros, saludamos a Vassula y al resto de los hermanos en Cristo, que habían partido de 24 países diferentes y representaban varias confesiones de fe, como había enfatizado el Patriarca, para celebrar la Pascua junto con los cristianos ortodoxos griegos de Alejandría. La recepción terminó con el himno «We praise Thee, we bless Thee» que fue bellamente cantado por Su Beatitud.
Por la tarde llegamos a la Iglesia de la Anunciación, que se encuentra en el Patriarcado, y en cuanto entramos en la Iglesia, Su Beatitud envió a su secretario para invitar a Vassula a sentarse en la primera fila y pedirle que trajera a todos los clérigos que venían con nosotros a sentarse frente a él, en el lugar de honor. Luego se leyeron las doce lecturas del Evangelio que describen la Santa Pasión y escuchamos con devoción el servicio de la Crucifixión de Jesucristo. «Hoy, Quien colocó la tierra pendiente sobre las aguas, está pendiendo del Árbol»
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Día 2 – Viernes Santo
El Viernes Santo, todos los cristianos del mundo reviven el divino drama de la Pasión de Nuestro Señor. En el ambiente devoto del Monasterio de San Sabas, participamos en el Servicio que conmemora el descendimiento de la cruz del cuerpo de Cristo. El coro de la iglesia se componía de jóvenes estudiantes universitarios de Teología, procedentes de diferentes países africanos. Durante el servicio, el Patriarca retiró de la cruz el cuerpo crucificado de nuestro Señor y lo envolvió con un paño limpio. El Santo Cuerpo de Cristo fue colocado dentro del Epitafio —que había sido decorado con flores por las mujeres de la parroquia la noche anterior— para que todos pudieran adorarlo. Los fieles entonces cubrieron el cuerpo de Jesús con pétalos de rosa, mientras las campanas de la iglesia sonaban como un llanto. Cada uno de nosotros se arrodilló a rezar ante el Epitafio antes de partir para reunirnos con el presidente de la comunidad griega, que nos había prometido prestarnos el teatro para ver la película de Mel Gibson «La Pasión». Todos nos conmovimos profundamente al ver la película.
El majestuoso estilo y la belleza de los lugares que visitamos reflejan la influencia de los griegos en tiempos antiguos.
Después de un breve descanso, ya era de noche y partimos hacia la Iglesia de la Anunciación. Asistimos al servicio que concluyó con la procesión del Epitafio alrededor de los terrenos de la iglesia.
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Día 3 – Sábado Santo
Por la mañana recorrimos la ciudad de Alejandría, viendo el lugar donde estaba emplazado el famoso faro de Alejandría, sustituido en el siglo XV por una fortaleza, y visitamos las Catacumbas. Paseamos por la playa, donde comerciantes locales vendían pasteles y regalos tradicionales, haciendo fotos de recuerdo. Por la noche, en la Iglesia de la Anunciación, asistimos a la magnífica celebración de Pascua, recibiendo la Santa Comunión y la Santa Luz de la Resurrección de Su Beatitud el Patriarca. Justo antes de la medianoche, todas las luces de la iglesia se habían apagado y a la medianoche exacta Su Beatitud entonó el himno «Aquí, recibe la Luz». Todos quedamos impresionados por la apertura de su Beatitud en lo que respecta a la Sagrada Comunión, desde el primer día, porque nunca hizo distinción entre ortodoxos y católicos romanos, sino que nos dio el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo a todos los peregrinos. Alabado sea el Señor y toda gloria a Él. Amén.
En Jerusalén, tras encender la Luz Santa, el Patriarca la entrega a los representantes de las demás iglesias y a los fieles presentes en la Iglesia del Santo Sepulcro. Después, la Luz Santa se traslada con un vuelo especial de Olympic Airways a la Catedral Ortodoxa de Atenas, a las demás catedrales de Grecia y a todos los Patriarcados Ortodoxos, escoltada por representantes eclesiásticos, políticos y militares y con la misma ceremonia que se concede a un jefe de Estado.
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Día 4 – Domingo de Pascua
A las 11 de la mañana, en el Monasterio de San Sabas, asistimos al servicio de amor de vísperas, en cuya ocasión se lee el Evangelio en varios idiomas. Su Beatitud el Patriarca nos ofreció los habituales huevos rojos (una tradición grecortodoxa). Tradicionalmente, los huevos se tiñen de rojo el Jueves Santo; el tinte rojo simboliza la sangre de Jesús derramada para nuestra salvación. El rojo también es el color asociado con la alegría – ¡la alegría de la Resurrección de Jesucristo!
Más tarde, nos dirigimos a la fiesta de Pascua que tenía lugar en los huertos comunitarios. Las mesas estaban puestas bajo tiendas de campaña, para protegernos del sol abrasador. Nos recibió el delicioso aroma de chuletas de cordero y salchichas a la parrilla y, por supuesto, sonaba música folclórica griega en el estéreo… todo esto se combinaba para crear un ambiente muy agradable. Después, nos despedimos del Patriarca y de nuestros nuevos amigos de la Comunidad Griega de Alejandría, con la esperanza de poder volver a encontrarnos en el futuro.
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Día 5 – Lunes de Pascua
Por la mañana, visitamos la famosa Biblioteca de Alejandría. Un busto de Alejandro Magno domina el atrio del museo. La Nueva Biblioteca de Alejandría está casi en la misma ubicación que la Biblioteca Antigua. Parcialmente sumergida en una piscina de agua, el edificio tiene la forma de un disco enorme inclinado hacia el mar Mediterráneo, evocando la imagen del sol egipcio que ilumina el mundo. Aunque permite una vista clara del mar, el techo inclinado permite el uso de la luz solar indirecta que entra en la mayoría de los departamentos de la Biblioteca.
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El trayecto de Alejandría a El Cairo nos llevó más de cinco horas, debido a obras en la carretera, hasta que finalmente llegamos al monasterio copto de San Makarios, que está situado a 92 kilómetros de El Cairo, al Este del desierto. El Monasterio fue fundado en el año 360 d.C. por San Makario —cuyos restos se encuentran en el monasterio— y hasta hoy, monjes de todo el mundo residen allí. Un monje muy amable nos recibió a la entrada del monasterio y se ofreció como guía turístico. Después de mostrarnos el lugar, nos dio permiso para usar la iglesia de San Makario – donde se encuentran las reliquias de tres santos Makarios de Egipto – para que pudiéramos celebrar una misa con el obispo Toppo y los sacerdotes que participaban en la peregrinación. Esto fue realmente un gran regalo de nuestro amado Señor, ya que escuchamos que nunca antes se había permitido. ¡Fue la primera vez que nuestros sacerdotes de la VVD celebraban una misa católica en una iglesia copta! Llegamos a nuestro hotel de El Cairo esa misma noche, tras un viaje agotador.
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Día 6 – Martes de Pascua
Asistimos a misa en la Iglesia de San José con el obispo Toppo y los sacerdotes que participaban en la peregrinación. Después, hicimos una visita guiada por El Cairo. Visitamos las famosas Pirámides y la Esfinge, monumentos simbólicos de la civilización egipcia en medio del desierto. Montar un camello en esta parte del mundo se considera una necesidad. Los beduinos deambulaban con sus camellos en busca de clientes dispuestos a pagar por un paseo, mientras sus hijos presionaban a los turistas, intentando venderles réplicas históricas y artesanías.
Paramos a disfrutar de una comida deliciosa. Esta fue nuestra pausa, así que, de camino al hotel, hicimos una pequeña visita a una zona junto al Nilo donde, el 12 de marzo de 1976, tras la misa matutina, la gente había observado un objeto flotando en el agua, cerca de los escalones donde se dice que la Sagrada Familia había desembarcado. Era una «Biblia flotante» abierta en el libro de Isaías, versículo 19:25: «Bendito sea Egipto, pueblo Mío». La Biblia ahora se guarda de forma segura dentro de la iglesia.
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Día 7 – Miércoles de Pascua
Después de la misa en la Iglesia de San José, visitamos en Zeitun la Iglesia de Nuestra Señora Madre de Dios, sobre cuya cúpula estuvo apareciendo la Santísima Virgen durante un periodo de más de dos años, a partir de 1968. Nuestra Señora era vista como una figura luminosa y en compañía de pequeños ángeles en forma de palomas, mientras el aroma de incienso llenaba el aire. Durante las apariciones, ocurrían curaciones milagrosas, tanto en cristianos como en no cristianos. Esas apariciones milagrosas convirtieron a la iglesia de Zeitun en un lugar regular de peregrinación, no solo para los cristianos, sino también para muchos musulmanes que aman a Nuestra Señora.
El siguiente paso de nuestro itinerario fue el famoso mercado de Khan el Khalil. La plaza del mercado fue construida en 1382 y es uno de los mayores mercados de El Cairo. Colorido y ruidoso, es como debe ser un mercado árabe tradicional. Aunque no te interese comprar, la variedad y los colores de la mercancía, el aroma de los condimentos y los típicos cafés hacen del mercado una de las vistas más interesantes de El Cairo y un sueño para cualquier visitante.
La iglesia de San Jorge, en El Cairo antiguo, era familiar para la mayoría de nosotros. Durante la peregrinación de la Verdadera Vida en Dios de 2002, Su Gracia, Teofílacto, obispo de Babilonia, nos había recibido en esa iglesia en nombre del Patriarca de Alejandría. Nos arrodillamos ante el icono de San Jorge y esperamos con devoción nuestro turno para ponernos las cadenas del mártir alrededor del cuello.
Damos gracias al Señor por esta bendita unión bajo Su Santo Nombre, y permanecemos con la esperanza de poder seguir de nuevo la Pascua Ortodoxa Griega el próximo año y unirnos a Su Beatitud el Patriarca Teodoro II. En nuestra última noche en El Cairo, cenamos en el crucero «Farón del Nilo», una réplica de los barcos que se construían bajo la dinastía de Ptolomeo. Durante las dos horas a bordo, disfrutamos de una comida abundante acompañada de música egipcia alegre de fondo. El ambiente en la cubierta era acogedor, la frescura de la noche y las luces del Nilo se combinaban para crear una impresión de ensueño entre el Egipto pasado y el presente.
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We thank the Lord for this blessed union under His Holy Name, and we remain with the hope to be able to follow the Greek Orthodox Easter again next year and join his Beatitude the Patriarch Theodoros II.
La Verdadera Vida en Dios – Grecia






















