por Vassula Ryden

¿Sabéis cual es la base sobre la que intenta Nuestro Señor reconstruir Su Iglesia? Yo os diré cual es la base sobre la que Nuestro Señor intenta reconstruir Su Iglesia. Será reconstruida sobre la madre de las virtudes que es el Amor, y sobre sus hijos que son todas las demás virtudes que brotan del Amor. Un día, Jesús vino, me visitó y me hizo una pregunta: «Hija,»dijo Él, «¿Deseas seguir cargando la cruz con la que Yo te he predestinado?» Y yo le respondí, «lo deseo, mientras no Te pierda y esté contigo unida y uno.» A continuación Él me preguntó: «¿sabes lo que eso significa y lo que exige?». Entonces el Espíritu Santo me ayudó a responder la pregunta de Jesús y me encontré diciéndole: «¿Sacrificio, humillación, humildad, anulación, amor, fe, esperanza, docilidad, abnegación, oración, oración, oración, paciencia, penitencia, mortificación, sufrimiento, ayuno y confianza en ti? … Y un espíritu de perdón.»

El Señor parecía contento y dijo: «dijiste bien, pero no es suficiente saber solamente estas cosas; ¿quieres permanecer en Mi Favor? entonces tienes que practicar todo lo que has mencionado. El Reino de los Cielos es como un trofeo, quien lo gane lo apreciará; de nuevo, el Reino de los Cielos les será dado a aquellos que vengan con las manos llenas de buenos frutos – y así Mi Vassula, Yo intento reconstruir Mi Iglesia sobre las virtudes que tú has mencionado.» 13.10.1991

Jesucristo no ha cambiado el tono de sufrimiento e insistencia respecto a la Unidad, incluso en Sus últimos Mensajes; el verano pasado El nos decía de nuevo: «Mi sufrimiento es grande a causa de vuestra división, la división de Mi Iglesia, esta misma Iglesia que Compré con Mi Propia Sangre. ¡Ah!… ¿Quién será el alma generosa que será la primera en unificar las fechas de Pascua? Yo os amo a todos; Yo os bendigo a cada uno de vosotros. Sed uno bajo Mi Santo Nombre.» 26.9.99

Nuestra división es un pecado y un escándalo para el resto del mundo. Como os puedo hacer entender ¡lo perversa que es la división! ¡Es la Crueldad personificada! ¡Es Satanás en persona! ¿Cómo podemos estar sentados ahí, año tras año, y tener a Satanás sentado en nuestra mesa? Es una burla a Jesús y Él está cansado de estos interminables diálogos… «- Si, sí, su Santidad, así es como deberíamos hacer. » «- No…, no su eminencia tal vez sería mejor, sí… » «- Sí, su excelencia tal vez el año próximo, sí, sabemos que es un escándalo, pero su Gracia piensa que sería mejor sí…. ¡Detened todo esto! ¡Y bajad de vuestros tronos, revestiros de saco y arrepentiros para que manifestéis verdaderamente vuestro pesar! ¡Uniros y partid juntos el pan, basta, ya basta! Pues este sería el acto más grande de caridad que ofreceríais a Jesús en este Año Jubilar.

Esta intolerancia de los unos hacia los otros muestra nuestra falta de amor no solo con nuestro prójimo sino también hacia Dios. Dios necesita de nuestra parte un amor puro y generoso. ¿Cómo puede alguien estimarse piadoso y justo, cuando los frutos de arrepentimiento que son amor, reconciliación y unidad, no existen? A través del arrepentimiento se puede nacer de nuevo. No es la apariencia externa de religión de uno lo que nos puede hacer entrar en el Reino de Dios, sino solamente un cambio desde el interior. El Espíritu Santo nos llevará a la unidad a través de la conversión de nuestros corazones. Jesús dice que Él escuchará argumentos de algunas personas que dirán:
«Pero siempre hemos guardado la ley de la Iglesia y la hemos obedecido.» Y a esto Jesús responde: «No es suficiente guardar la Ley de la Iglesia y obedecerla. Yo necesito humildad y amor y la conversión de vuestros corazones para que sean los cimientos de vuestra unidad. Si afirmáis que estáis en la verdad, explicadme entonces vuestra división… ¡Cómo puede nadie afirmar que es justo cuando vuestros países están en guerra y en llamas!» Esto es porque mientras tengamos guerra en nuestros corazones, esta se manifiesta desde fuera, en las guerras que acontecen.
«Aprended lo que Mi Sagrado Corazón busca de vosotros: caridad, generosidad, oración y un espíritu de reconciliación y que os améis unos a otros como Yo os amo. ¿Oiré de vosotros vuestro grito de rendición y de arrepentimiento? 14.9.92

Respecto a la Ley de la Iglesia, Jesús dice esto: «Vosotros habláis de la Ley pero no la lleváis en vuestro corazón. […] No habéis observado los asuntos de más peso de la Ley: ¡amor, arrepentimiento, misericordia, buena fe!» 19.3.93 Reconciliarse y hacer la paz unos con otros es también reconciliarse y hacer la paz con Dios. Es volver al favor e intimidad de Dios después de un periodo de alejamiento y de rebelión a través del pecado y de la transgresión.

Muy al principio de esta revelación, cuando mi ángel trataba de atraer mi atención hacia Dios y que volviera hacia Él, él me decía cosas que yo no comprendía. Él me decía que hiciera la paz con Dios. Inmediatamente mi reacción fue la de decir «¡pero si yo no estoy en guerra con Dios! ¿Qué es lo que está diciendo?» Pero sí, yo lo estaba. Lo estaba, ya que mi alma estaba alejada de Dios y yo aún pertenecía al mundo, todavía seguía siendo la hija de los hombres y era corruptible y mortal. Yo no era aún por la gracia del Espíritu Santo, la hija adoptiva de Dios y hasta que no me arrepintiese, no renacería para ver a Dios a la luz del Espíritu Santo quien circunda a todos los seres, y convertirme en la hija del Padre.

El Espíritu Santo dice: «Estoy tratando de llevaros a todos a una unión filial del divino Amor con el Padre y el Hijo y Conmigo mismo, de forma que os mováis en Nosotros y Nosotros nos movamos en vosotros… […] Es verdad que sin Mí vuestro cuerpo está muerto (significa espiritualmente muerto), pero conmigo vuestro cuerpo vive y en Mí y, a través de Mí, seréis contados como un hijo de Dios. Ésta es la razón por la que debéis permitirme que reine en vuestros corazones y haceros hijos e hijas del Altísimo. La Escritura dice: «dichosos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt .5:8). Para ver a Dios y reconocerle como vuestro Padre, tenéis que haber nacido de Mí, el Espíritu Santo, por la gracia. ¿De qué otra manera ibais a ver a Dios? ¿Acaso un niño, antes de haber nacido, ha visto a su padre? No, sólo cuando nace va él a ver a su padre. De igual manera es vuestro nacimiento espiritual de Mí. La carne es carne y tiene la visión de la carne, pero al que nace del Espíritu, se le da una visión de Dios que lo capacita para poseerlo, reconocerlo y penetrar en sus profundidades. 7.6.98

Por lo tanto, al permanecer divididos, nos revelamos audazmente contra Dios y contra todas las fuerzas celestiales. Estamos intrépidamente frente a Su Trono transgrediendo Su Ley de Amor y lo peor es que verdaderamente creemos que somos en verdad justos…

Hermanos y hermanas, ¿durante cuanto tiempo va a continuar esto? ¿Durante cuanto tiempo hemos de permitirle a Satanás nutrirnos con su veneno que es la división y el orgullo? Dios nos invita a todos a que seamos uno para que esta divina unión consolide Su Iglesia que ahora se encuentra en ruinas. No sólo consolidaremos la iglesia si nos reconciliamos y unimos sino que haremos que todos los demonios huyan; derrocaremos todas las fuerzas obscuras y el dominio del maligno cuando ellos escuchen los pasos del Espíritu Santo.

¡Cómo quieren que la Iglesia sea creíble frente a los ojos del mundo cuando predica paz y reconciliación a los países que están masacrando a su gente, cuando nosotros, en nuestro propio interior, estamos masacrando espiritualmente el Cuerpo de Cristo al arrojar flechas venenosas unos sobre otros! ¿Cuánto tiempo hemos de permanecer sordos a los gritos del Señor para hacer la paz? ¿Cómo podemos ir y dormir sobre nuestras dos orejas cuando aún estamos viviendo en la división y escandalizado a todo el cielo? Escuchad este mensaje de Nuestro Padre: «¡Oh Mi casa real, habéis canjeado su gloria por la deshonra!» 25.9.97 Yo Miro a la tierra hoy y deseo no haberlo hecho nunca… ¡Mis ojos ven lo que nunca quisieron ver y Mis Oídos oyen lo que temían oír! Mi Corazón, como un Padre, se hunde de pena. Yo hice al hombre a semejanza de Mi imagen, pero se han degradado ellos mismos, y hoy ¡tantos de ellos han tomado el aspecto de la bestia! 5.4.96

Permítamos entonces cambiar nuestro corazón y seamos un ejemplo de unidad para el resto del mundo.

La humildad y el amor, dice Jesús que estas son las llaves para la unidad. Dice que no es la elocuencia de la palabra ni lo extenso del discurso lo que nos ha de llevar a la unidad. Tampoco es nuestro intercambio de alabanzas de unos con otros lo que llevará a la Iglesia a ser una. Todas estas cosas apesadumbran a Jesús pues la devastación y la ruina han penetrado en Su Santuario, entonces ¿qué alabanza podemos intercambiar unos con otros? Jesús dice:
«¿Dónde está vuestro honor? Inclinaos para que podáis ver Mi Voluntad. Bajad vuestra voz, para que podáis escuchar a la Salvación hablándoos desde las alturas de la gloria» 15.6.95

Muchos tienen la audacia de decir, «¡ah!, Jesús se repite, por eso no puede ser Jesús quien habla en estos mensajes». ¡Si, queridos amigos, este clamor viene del cielo y es en efecto la llamada de Jesús, a quien vosotros crucificasteis nuevamente con vuestra incredulidad y vuestra rigidez!. Él se repite mientras las personas permanezcan sordas a Sus Llamadas Misericordiosas, ¡El se seguirá repitiendo! Y la profecía de Isaías sigue en pié para ellos hoy día: «Ellos escuchan y escuchan sin embargo nunca comprenden, ellos ven y ven sin embargo nunca perciben…..» Jesús nos dice cuanto estamos ofendiendo al Padre, y prefiero tomar directamente Sus propias palabras, Él dice:

«Mi padre está más que ofendido; ¿durante cuánto tiempo más permanecerá la tierra dividida y desgarrada? ¿Durante cuanto tiempo aún seguirá Mi Iglesia dividida y en rebelión? El Espíritu de Mi Padre es constantemente blasfemado y ridiculizado por muchos de Mis ministros. ¿Acaso no ha oído aún esta generación un clamor desde el cielo? ¿Acaso no han escuchado desde lo alto del cielo un lamento por parte de los Santos? » 5.02.99

La división es como un amo maligno en nosotros y no deberíamos darle a ese amo oportunidad alguna en ninguna circunstancia de dominarnos. Pero, Dios, quien es la Fuente de todo lo que es Bueno puede doblegar este amo maligno que es la división, porque la Ley de Dios es una Ley de Bondad y Vida, que domina todas nuestras inclinaciones malignas. Por eso, cuando nos juntemos para hablar de la unidad vayamos con sencillez de corazón, sujetando previamente nuestro corazón a Dios. Deberíamos echar a un lado la desconfianza y el esplendor de discursos mundanos. No nos reunamos con presunción y falsedad; nadie que vaya de esa forma podrá jamás ver y comprender las cosas a la luz de Dios.

La sublime Fuente de Unidad Cristiana es el Espíritu Santo y es en Él que deberíamos de poner nuestras esperanzas y nuestra unión. Jesús advierte a quienes no trabajan con sinceridad sino mas bien por su propia glorificación. El Corazón de Jesús sufre continuamente mirando a los que en Su Propia Casa carecen de sinceridad y no obran en el Espíritu por la unificación de las fechas de Pascua. Jesús nos pide que oremos por ellos para que ese espíritu de orgullo que se ha enraizado en ellos, manteniéndolos separados de la verdad, les abandone y regresen de nuevo a sus sentidos. Pero hoy todavía, Satanás y sus demonios los tienen encadenados en su falta de amor, pues el amor es el signo distintivo de la Fe. Jesús nos dice: «Cómo puede decirse el uno al otro: «Yo he predicado la Buena Nueva por todo el mundo; me he esforzado por convertir en una la Iglesia y ahora todo lo que queda por venir es la corona de rectitud que el Señor, mi Dios, ha reservado para mi desde toda la eternidad…» cuando hasta este mismo día están fallando en sus deberes?» 27.11.96

Y ahora, tenemos otro grito del cielo a Sus sacerdotes:

«Todos los sacerdotes deberían imitarme en sus vidas; Yo no hablo de aquellos que Me imitan y son como Mi Abel que era de Nuestro agrado, debido a sus sacrificios y su sinceridad, sino de los que son como Caín, Esaú, Judas y los escribas y fariseos. De éstos estoy hablando, pues su conducta contradice Mis Santas reglas.

¿Debo Yo, por su culpa seguir bebiendo la copa de vuestra división, esta copa que ellos Me dan a la fuerza? Hasta ahora Yo no he hecho presión sobre vosotros (los sacerdotes), Yo os he estado suplicando a vosotros unificar las fechas de la Pascua, pero vosotros no estáis escuchando Mi Espíritu. Habéis acabado con la paciencia de Mi Padre. De nuevo esta vez os pido que unáis las fechas de Pascua para que Mi Espíritu brille sobre vosotros con gracia y haga de Mi Casa una. … Si uno sólo de estos hombres que trabajan por la unidad, si uno sólo de ellos no sucumbiera a sus pasiones, a sus miedos, y avanzase unificando las fechas de Pascua…. Yo, Dios, le exhaltaría.

Pero lo que veo desde la casa del Este son aumento de genio, obstinaciones y miedos, hermanos, pero adversarios. Casa del Este, tú has hecho bien en mantener la Tradición tal como Yo te la he transmitido y como Mi iglesia primitiva la ejerció, sin embargo, tú no estás permitiendo que Mi Espíritu Santo te nutra suficientemente para tu salvación y la salvación de aquellos que están en una desesperada necesidad de salvación… […] Así pues, Yo os digo, ambicionad los dones de Mi Espíritu y no dejéis Mi Casa en la desolación; Mi Casa se beneficiará con los dones de Mi Espíritu si abrís la puerta de vuestro corazón…

Y tú, Casa del Oeste, te has dado cuenta, por la Luz de Mi Espíritu, que un cuerpo necesita de sus dos pulmones para respirar libremente, y que Mi Cuerpo es imperfecto con un solo pulmón. Reza para que Mi Espíritu vivificador os reúna, pero, ¡cuanto he de sufrir antes!… […] Así pues, te imploro, Casa del Oeste, que vayas adelante y desenmascares al Maligno, unificando las fechas de Pascua como en la Iglesia primitiva. […]

«Ciudad y novia de Mi Santo Espíritu, tu fragancia te dejó… vuelve a Mí como un niño y Mi gracia estará sobre ti y Mi Espíritu Santo tres veces Santo será tu guía y tu lámpara. Por esto necesito una intensa pobreza de espíritu y un exceso de generosidad». 27.11.96

Jesús dice que los que defiendan con fe la Iglesia y den testimonio, se volverán antorchas vivientes, porque sus palabras brillarán en la oscuridad del mundo. El Espíritu Santo les da un corazón de guerrero, para combatir el buen combate de la fe y de la justicia, y unirse, en esta batalla espiritual de nuestro tiempo, a los arcángeles Miguel y Rafael, que son predominantes en fuerza y son valientes guerreros de justicia. (cf. 22.6.98) 22.6.98.

Estas son las palabras, amigos míos, que yo escuché desde lo alto y que se me ha ordenado escribir y Dios me ha ordenado ser Su Eco, haciendo Eco de Sus Palabras para que cubran el mundo entero como una bruma. No se me ha pedido, me ha sido ordenado perfumar este mundo con los mensajes de Cristo que echarán raíces solamente en los corazones puros .

Dios no se revela a quienes pretenden tener conocimiento sólo de las cosas terrestres, ya que esto no es en absoluto conocimiento. El verdadero conocimiento es conocer a Dios y eso, queridos amigos, no se aprende meramente con nuestro intelecto. También Dios me ha dado la orden de propagar Sus Palabras en ríos de Misericordia y Esperanza. Y esto es lo que yo estoy haciendo y lo que Él quiere que hagáis. Dios dice que cada hombre juzgará estos mensajes según lo guardado en su corazón. Todas las palabras de Dios son directas y serán escuchadas fácilmente por el que comprende, son deliciosas para los sencillos y puros de corazón, pero para los chacales, un escándalo y una ofensa. Pues Él dice que el verdadero cristiano es aquél que es cristiano interiormente, y la verdadera unidad es y se dará en los corazones. La Unidad no se dará por carta sino por el espíritu.

Por Tu Palabra, Dios Mío, me has levantado para cantarme a mí y a todos mis hermanos y hermanas este Nuevo Cántico de Amor.

Nuestros huesos se consumían y nuestro corazón había crecido sediento y se había vuelto una tierra de sequía; la ruina se acercó lentamente sobre nosotros.

En nuestra total inconsciencia, estábamos vacíos, hambrientos y necesitados, estábamos llenos de todo, menos de Bondad.

Maravilla de Amor, has venido en nuestra noche, Tú has venido al encuentro de los que habían cesado de ser, para llenarnos con el Aliento de Tu Boca y llevarnos a ser.

Y ahora, podemos decir: «hemos sido elevados hacia las cortes de nuestro Padre y nuestra carne ha florecido nuevamente y nuestro corazón respira y anhela durante todo el día por nuestro Dios tres veces Santo».

Dios, Nuestro Salvador, Tú sabes que ya no somos dignos de pasear por Tus Sagradas Cortes, pero amamos Tu Casa, amamos la casa en la que habitas. No somos dignos de caminar en torno a tu trono, y contemplar en reposo Tu Rostro, pero permítenos simplemente reclinarnos sobre Tus atrios es ya más precioso que todos los tesoros del mundo.

Señor, que Tu creación festeje Tus Riquezas, dales de beber Ríos, dales de comer abundante Maná; contigo mi Señor, se encuentra la Fuente de la Vida, junto a Ti, mi Señor, está el árbol de la vida, por eso ven, ven en nuestra oscuridad, ven en Tu Luz para que veamos Tu Luz.

Señor, mi Dios, escúchanos y estáte a nuestro lado. ¡Ven y renueva Tu Creación, para que nada jamás nos vuelva a estremecer! Gloria a Dios, el Dios de Gloria, Nuestra vida, te la entregamos.

Amén