LA MORADA DE LA TRINIDAD EN EL ALMA: UN DON RESERVADO PARA ESTOS ÚLTIMOS TIEMPOS
P. J.L. Iannuzzi, STL, S.Th.D.
En los mensajes de la Verdadera Vida en Dios, las tres Personas divinas nos revelan, a través de Vassula, su instrumento, una nueva «Presencia» en las almas de los bautizados. Esta nueva Presencia es obra del Espíritu Santo (VVD, 12 de agosto de 1998 (1); 21 de junio de 1999 (2); 4 de noviembre de 2016 (3)), Quien devuelve al alma de los bautizados la misma unión interior con la voluntad de Dios que nuestros primeros padres disfrutaron en el Edén. Y esa unión se manifiesta en el hecho de que Dios se nos revela hoy «totalmente» (4 de noviembre de 2016) y se entrega a nosotros «totalmente» (febrero – abril de 2003), por lo que podemos «ser llenos de la plenitud absoluta de la Divinidad Trinitaria de Dios» (7 de junio de 1998).
Como teólogo deseo enfatizar que antes del siglo decimo noveno (XIX), y de la efusión del Espíritu Santo de estos Últimos Tiempos, no había mención de esta íntima habitación Trinitaria o santidad, entre los bautizados. Así como Dios Padre creó el universo y Dios Hijo lo redimió, ahora el Espíritu Santo lo está santificando en estos Últimos Tiempos. Antes de estos Últimos Tiempos, uno simplemente no encontraba, entre los escritos de los santos, ninguna mención de esta morada Trinitaria en el alma de los bautizados. De hecho, Santo Tomás de Aquino, teólogo escolástico del siglo decimo tercero (XIII), enseña que sólo el Espíritu Santo mora en los bautizados, a través de la Gracia Santificante, – no el Padre ni el Hijo –, mientras que el Hijo es conocido por otros efectos: «Aunque el Hijo puede ser conocido por nosotros por medio de otros efectos, sin embargo, tampoco habita en nosotros, ni está poseído por nosotros de acuerdo con esos efectos». [4]
En las revelaciones proféticas, eclesiásticamente aprobadas, de la Verdadera Vida en Dios, encontramos una nueva Presencia de las Tres Personas Divinas en el alma, estableciendo en ella Su Santidad Trinitaria. Como prueba adicional de que esta morada Trinitaria es un nuevo don del Espíritu Santo, recientemente derramado sobre la humanidad, consideremos estas expresiones en la vida y obra de algunos místicos contemporáneos, cuyos escritos han sido aprobados por la Iglesia. Nos referimos a San Aníbal de Francia (1851-1927), a la Sierva de Dios Luisa Piccarreta (1865-1947), al Santo Padre Pío de Pietrelcina (1887-1969), a San Maximiliano Kolbe (1894-1941), a la Sierva de Dios Marta Robin (1902-1981), a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), a la Santa Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) y a otros, cuyos escritos están contenidos en mi libro «El esplendor de la creación», prologado por dos obispos católicos.
El 17 de julio de 1996, Jesús afirma: «Descenderé sobre vosotros para daros libertad y llevaros a la unión con Nuestra Unidad, llenándoos de la absoluta plenitud de Nuestra Santidad Trinitaria; ¡un bautismo de Fuego viene sobre ti, creación! un bautismo tan ansiado, para hacer nuevas todas las cosas; hija, proclama el Reino de Dios y que nadie te lo impida…». A lo que Vassula responde: «Haré Tu Voluntad y traeré a tantos como pueda a una unión con Tu Unidad, para que también ellos sean colmados de la absoluta plenitud de Tu Santidad Trinitaria».
El 7 de junio de 1998, Jesús continúa con este tema: «Cuenta Conmigo, bienamada, porque Yo traeré a tantos como sea posible a la unión con Nuestra Unidad y los llenaré de Luz, de tal modo que quedarán colmados de la absoluta plenitud de Nuestra Divinidad Trinitaria».
El 21 de junio de 1999 Jesús revela: “Todos estáis llamados a convertiros en dioses por participación y a entrar en la vida Trinitaria para gobernar con Nosotros; por cierto, Yo soy el Soberano de vuestra alma, ¡ah! pero también un Amigo tan íntimo que os puede llevar a la divinización.”
El 11 de noviembre de 1998, dice Vassula: “Mi benignísimo Señor, Te suplico que vengas a cultivar mi voluntad para que se convierta en Tu Voluntad, despojándola y transformándola para que no sea otra cosa que Tu Divina Voluntad.”
En respuesta, el 18 de enero de 2002, Jesús afirma: «Continuaré entregándome más a ti, siempre que permitas que Mi Divina Voluntad permanezca en ti, confiando en Ella y renunciando a tu voluntad por la Mía». En los siguientes mensajes, Jesús reitera esta importante verdad,
reitera la importancia de esta nueva efusión del Espíritu Santo que establece en nosotros una santidad trinitaria.
«El verdadero conocimiento es conocer Nuestra Santidad Trinitaria, y vivir en íntima unión con Nosotros; no tengo privilegiados, así que haced que la devoción a Mi Sagrado Corazón sea conocida por toda la gente» (VVD, 28 de noviembre de 1996).
«Vuestro corazón continuará siendo adornado por la riqueza de vuestro Rey y Señor; la riqueza de conocerme en Mi gloria trinitaria… la riqueza de hacer Mi Divina Voluntad y lo que Me es agradable a Mí, vuestro Dios» (VVD, 6 de mayo de 1997).
«¡Oh, hija del Padre!… vuelve a Mí como un niño y Mi gracia estará sobre ti, y Mi Santo Espíritu, tres veces Santo, será tu guía y tu lámpara» (VVD, 27 de noviembre de 1996).
««¡Fiesta de Nuestra Misericordia! Alegría de Nuestra Santidad Trinitaria, permanece enraizada en Nuestra Voluntad y sé cómo un ramito de incienso en verano, para continuar manifestando la Verdad y dar una mejor explicación de la Revelación que a ti se te ha dado… continúa caminando por la senda cubierta de zafiros, y sé un heraldo y un apóstol de Nuestra Divinidad Trinitaria» (VVD, 19 de octubre de 1998).
Hay varias características o signos que acompañan esta nueva Presencia de las tres Personas divinas en las almas de los bautizados. Una señal es la capacidad del alma para experimentar, mientras todavía está en la tierra, la misma unión interior que los bienaventurados gozan en el cielo, en donde las tres Personas divinas operan en los pensamientos, palabras y acciones de las almas. Considere estos dos mensajes, del 5 de mayo de 2001 y de febrero-abril de 2003. En el primero, Jesús revela: «El que habita en Mí y está alimentado por Mí, educado por Mí y revestido de Mí Mismo con gloriosa perfección, podrá decir: ‘Soy uno con Dios, porque estoy viviendo ahora, mientras aún estoy en la tierra y entre los seres vivos, una Verdadera Vida en Dios … Soy como una ciudad fortificada, porque mis murallas han sido reconstruidas por el Espíritu Santo mismo; con el Espíritu Santo dentro de mis murallas estoy destinado a una gloria sempiterna; ¡el Espíritu Santo ha envuelto mi alma en una belleza celestial para que pueda entrar en Tu Gloria, oh, Cristo, y vivir para siempre! ¡mi paso no será mío sino Tuyo! caminaré con Dios porque me he alejado de los placeres carnales, y mi espíritu vive ahora en beatitud y es incorrupto, como conviene al Dios Trino y a Su Santa Presencia».
En el otro mensaje, Jesús enseña: «¿Qué es la Vida Eterna? La Vida Eterna es conocernos en Nuestra Gloria Trinitaria; por lo tanto, si estás vacilando, sin saber a qué me refiero, Yo te ofrezco Mi Mano y una vez que la tomes te ofreceré, por la Gracia, Vida en Nosotros; recibe Mi preciosa ayuda, pues ésta te preparará para desposarte Conmigo y estar para siempre en Mi Divina Presencia; Yo seré entonces la inefable Parusía en tu corazón porque soy la fuerza oculta en tu interior; he dicho que Yo te ofreceré la Vida por Gracia; ¿qué es la Gracia? es como una luz brillante que te muestra cómo compartir la Vida Divina; Nuestra Santidad y Misericordia Trinitaria perfuma todo el cosmos… mientras tu cuerpo se esté moviendo entre los hombres, tu corazón y tu mente quedarán embelesados por la radiante luz del cielo; si alguno, Vassula, alza la ceja contra ti, y entornando los ojos te pregunta: «¿Qué quieres decir cuando afirmas que nosotros también podemos poseer a Dios? eso no se puede hacer, ni decir”; Yo les digo que a menos que uno haya experimentado la Presencia Divina en su corazón, el resplandor y la Radiante Luz de Mi presencia en su interior, nunca sabrá ni comprenderá lo que está sellado y oculto, porque es a través de Mí que esos misterios se revelan; la puerta de la Sabiduría sólo se abrirá a un corazón contrito y a aquellos que, a pesar de su alma empobrecida, cumplirán los Mandamientos; a esas almas Yo me revelo.»
Otros signos que acompañan al alma que recibe este nuevo derramamiento del Espíritu Santo, estableciendo en ella la morada Trinitaria de Dios, se encuentran en las siguientes palabras de Vassula del 3 de marzo de 1999. Ella afirma: «La Presencia de Dios está muy manifiesta en nuestros días y tenemos que estar ciegos para no verla. ¿Cómo sabemos esto? Lo sabemos por el gozo y la paz que inunda nuestra alma, la tranquilidad en la que Él pone el alma a descansar. Nuestro Señor me preguntó un día: «… ¿Qué te da Mi Presencia?’ Sentí que el Espíritu Santo venía sobre mí, y abría mi boca para pronunciar estas palabras: “Tu Presencia me da un anticipo de la Visión Beatífica. Me da una contemplación de Tu Gloria; Tu Presencia me da un deleite interior, el que se da a los santos con méritos, mientras que yo no tengo ninguno. Me da una conciencia intelectual de que, por Tu Luz trascendente, Tú, la Divinidad que llena todas las cosas sin ser contenida por sus límites, puedes morar en mí… Encuentro en Tu Presencia, alegría, luz, suspiros de deseo, anhelo de penetrar aún más en la contemplación, para poder ver lo que ningún ojo vio y oír lo que ningún oído oyó.» (20.1.1999)
En sus Odas del 3 de febrero de 2003, Dios Padre revela la «impasibilidad» como otro rasgo de quien experimenta la nueva morada Trinitaria: «Junto a Mí, y en Mi Abrazo, crecerás rectamente en determinación y saber; meditarás acerca de todos Mis misterios ocultos y sobre la Virtud angélica de la impasibilidad…»
En las eclesialmente aprobadas revelaciones proféticas de la Verdadera Vida en Dios, las tres Personas divinas nos hablan a través de las «Odas de la Trinidad». Una oda es un tipo de poesía lírica. Las Odas Trinitarias son poemas amorosamente estructurados que revelan el amor de Dios por la humanidad y la nueva y divina gloria que desea otorgarnos. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo se turnan para cortejar cariñosamente a la humanidad, como un Novio a su novia, o como un Amante su amada, revelando las nobles alturas a las que estamos destinados para siempre.
Las Odas de la Trinidad revelan un nuevo derramamiento de la Gracia de Dios sobre la humanidad, que ha sido reservado para estos Últimos Tiempos. Aunque somos la generación más pecadora y la menos digna de merecer esta benevolencia divina, Dios Padre comienza las Odas manifestándonos Su gran Misericordia. Él nos dice: “ Te dirijo Mis Odas sin espada al costado; Mis Divinos Misterios son amables, y te son revelados con el óleo de la alegría; aunque he visto tu vileza y conozco las miserias de tu alma, no he apartado Mi Rostro de ti, antes bien, te recuerdo con Amor» (VVD, 3 de febrero de 2003). En la medida en que San Pablo nos recuerda que «donde abunda el pecado, abunda aún más la Gracia» (Rom. 5:20-21), Jesús guardó su mejor vino para el final (Jn. 2:10), y le revela a Santa Faustina que «Cuanto mayor es el pecador, tanto mayor es el derecho que tiene a Mi Misericordia» (Diario de Santa M.F. Kowalska, 723), así Dios Padre ha reservado para estos Últimos Tiempos Su mayor Misericordia y los mejores frutos espirituales. En la actualidad, las tres Personas divinas buscan restablecer, en la abatida naturaleza humana, la misma unión interior con la Divina Voluntad de la que gozaron nuestros primeros padres antes del pecado. Dios Hijo ordena, en el mensaje del 3 de febrero de 2003 de la Verdadera Vida en Dios lo siguiente: «apresúrate a cumplir la orden de tu Rey escribiendo estas Odas, dándoles el nombre de: ‘Odas de la Santísima Trinidad’ y luego hazlas conocer en todas las ciudades y provincias, y hónranos…”
Dios Padre afirma:
“Tengo que reeducaros [mankind] para que aprendáis a buscar Mi Santo Rostro y a reconocerlo; cuando vuestros cimientos están cayendo en ruinas, ¿no voy a intervenir? ¿No habéis leído que nunca he dejado de obrar? pues ¡creer que he dejado de enriquecer a Mi creación con abundantes dones, como en los tiempos antiguos, es la más dañina de las herejías!»
“…creación, no llores, no estés en duelo, sino ¡alégrate y goza! ¡No eleves más cantos fúnebres cuando tu Creador te está cantando! Por el contrario, abre tu corazón para que Mi Gloria y Mi Luz te adornen majestuosamente; tampoco cierres tus oídos a tu Rey, que te trae esta riqueza del cielo; Aquel a quien clasificaste como inaccesible e invisible o como esencia oculta, ¡se dirige ahora a ti! ¡regocíjate, en estos tiempos de Misericordia, y llénate de gozo!
… Mi Oda es para conduciros ahora al arrepentimiento y al reconocimiento de Quien soy… muchos de vosotros os preguntáis hoy, con incredulidad: «¿Cómo puede esta oculta esencia, por encima de toda esencia, absolutamente inconcebible, que es Dios, manifestarse de este modo tan místico en nuestros tiempos actuales, y expresarse en términos tan directos, por medio de una de nosotros que también es polvo y cenizas?»
… … soy libre de cantaros y recordaros vuestros verdaderos fundamentos… Mi Oda será tan dulce como la miel en todas las bocas, y como la música en un festival del vino… os digo a todos: vosotros también podríais ser contados entre los santos que son dignos de verme, si permitierais que Mi Espíritu Santo pasara por vosotros para destruir todas vuestras impurezas; y una vez que adquiriérais la pureza, os sería dada la visión de Mí ser; ¡ah, generación! desde el principio os creamos a imagen de Nuestra Propia Naturaleza, diciendo: ‘hagamos al hombre a Nuestra Propia Imagen, a semejanza Nuestra’… ahora, venid todos los que Me deseáis y reuníos a Mi alrededor; venid y escuchad esta Oda que viene de las reservas del Cielo…
hoy, Yo estoy descendiendo desde lo más alto del cielo, para llamaros a que os hagáis uno Conmigo; Me estoy dando a vosotros para que descubráis Mi Grandeza y Mi Divinidad; es la mística unión entre el Creador y Su criatura; el Esposo, que también es vuestro Rey, os invita a desposaros con Él; como un esposo que sale de su pabellón dorado, resplandeciente de gracia como un sol, irradiando su luz, así salgo Yo del cielo para invitaros a la Cámara de Oro de Mi Corazón, que es Mi Seno y Mi Amor……
Mi Corazón es tu lecho nupcial, ven y aprende Mi lenguaje… estoy invitando a tu delicada alma a gozar de Mi dulzura; Mi deseo, – y añadiría, Mi sed, – es salvarte y elevarte para que asciendas al cielo, al que perteneces;
ven a Mí, propiedad Mía, a la Cámara de Oro de Mi Seno, y concederé a tu alma la visión de Mi Santo Rostro; bienamada, haberme oído es renacer; haberme visto es existir; ¿qué mejor oferta que la de Quien te ofrece la felicidad eterna, en una vida vivida Conmigo? ¡y por toda la eternidad! en el Abismo de Mi Misericordia, Yo puedo lavarte de toda mancha y purificarte de todos tus pecados, para que puedas obtener Mi herencia…»
En las Odas de la Trinidad, Dios Padre revela que, para que la Trinidad establezca su morada en nosotros, previamente debe limpiarnos, reeducarnos, transformarnos y divinizarnos, y así podremos estar convenientemente dispuestos para que el Espíritu Santo y los ángeles de Dios nos vistan con el manto de luz de Cristo y el manto de integridad de Dios Padre. Estas vestiduras nos permitirán disfrutar en la tierra de la misma unión interior, con la Voluntad y el Amor de Dios, que los santos y los ángeles disfrutan en el cielo. De hecho, los ángeles se convertirán en los «Guardianes del Umbral del Reino de Dios», que es el Reino de los Cielos, que será experimentado en la tierra por aquellos que se hayan dejado divinizar por la Gracia de Dios. Estos ángeles expulsarán demonios, y nos lavarán y purificarán antes de conducirnos a Dios. Después de todo, un período de purificación y limpieza es una preparación habitual para una futura novia. Después de habernos purificado, los ángeles nos trazarán un camino, esparciendo zafiros, para guiarnos a la unión con Él. De esta manera nos uniremos en procesión junto con los ángeles y santos de Dios que viven en su Voluntad y entraremos con ellos en la Regia Cámara del Rey. Por esta razón, el 22 de abril de 1990, Vassula imploró a Dios de la siguiente manera: «que podamos ser uno, estar unidos y vivir santamente como tus ángeles en el cielo, como todas las almas que viven en el cielo”
Dios Padre dice: «A fin de que estés convenientemente adornada y perfumada, y seas digna de entrar en la Cámara Nupcial de la Divinidad para desposarte con Él, debo transformarte para que seas como la estrella de la mañana… cuando Mi Espíritu Santo te ponga la espléndida Vestidura… serás revestida de Cristo Mismo, tu traje de bodas, quedarás ataviada de gloriosa perfección, preparada para subir al santo altar a encontrarte con tu Esposo, donde la Gracia Divina te conducirá… Yo te concederé entonces, propiedad Mía, la visión de Mi Divino Rostro; aunque todavía estando en la tierra, estarás en Mí y, habiéndote dado la visión de Mí Mismo, tu corazón se elevará hacia el cielo en la Luz Divina.
Y tú, en tu asombro y embelesamiento, Me gritarás: «¿Cómo se me considera digna de entrar en Tu Cámara Real, oh Soberanía? ¿cómo se me estima ser tan privilegiada?… para estar unida a mi Amado, apasionadamente volaré como una paloma a Tu Abrazo y me fundiré, desapareciendo en Tu Luz radiante y convirtiéndome en luz yo misma”.
Me estoy dando a ti para que Me poseas… descúbreme en Mi Luz trascendente y resplandecerás en cada uno de tus miembros como el rostro de Moisés resplandeció al verme cara a cara; acércate y Yo resplandeceré en cada uno de tus miembros…; este es el preciso momento que Yo dispuse para todos vosotros, desde el comienzo de vuestra creación: la Cámara Nupcial a donde guío a cada alma, para que participe de Mi Matrimonio Místico. Esta gloriosa manifestación del cielo te es revelada para santificarte, para hacer de ti una santa, al ver la grandiosidad de tu Dios Trino».
El 3 de febrero de 2003 Dios anuncia que «… los ángeles y toda la Corte celestial te envolverán en el manto de Mi Integridad, elevándote como un incensario lleno de incienso para perfumar la tierra…» Los ángeles de Dios desempeñan un papel importante en el establecimiento de la morada Trinitaria en nuestro interior. Esto se manifiesta particularmente cuando Dios Padre revela que: «Por mandato real he dado autoridad a todos Mis Ángeles para que vayan de Norte a Sur y de Este a Oeste a reuniros a todos, anunciando que el Dios Trino, de manera inefable, se propone transfigurar Su creación; estos Ángeles son los Guardianes del Umbral de Mi Reino…”
En verdad te digo que tú también te unirás a la procesión alrededor del altar, junto con Mis Ángeles y Santos , si estás abierta a Mi Voluntad, , dejándote conducir de este modo a la Cámara Regia, con los Ángeles y Santos como séquito; entonces, estos Guardianes del Umbral de Mi Reino [angels] clamarán a una sola voz: “¡Puerta, alza tus dinteles, elévate, puerta gloriosa, déjala entrar! porque el Rey de la Gloria, el Gobernador de las naciones, que reina para siempre, su Bienamado, está esperando a Su esposa… los ángeles cantarán a una sola voz: ‘los Dominios de Dios son inconmensurables…”; tu Rey viene ahora a ti, en tus tiempos tenebrosos, con un séquito de ángeles para invitarte a Su fiesta de bodas; (muchos son llamados pero pocos los escogidos…) Mis ángeles, los guardianes de Mi Umbral, te abrirán un camino, marcándolo con zafiros, para conducirte hacia Mí… y tú, tú que estás clamando: ‘los sepultureros ya se están reuniendo en torno mío, Señor, ¡sálvame! ¡quiero renunciar al pecado e irme contigo, a la fiesta de bodas!’ no te desesperes, tú también serás salvo, ya que estás dispuesto a serlo; y los sepultureros serán expulsados por Mis ángeles; luego Mis ángeles te levantarán, de manera sublime , sobre una resplandeciente sábana blanca y sujetándola por las cuatro esquinas, se remontarán por los cielos, llevándote a las alturas, para tratar tus heridas con bálsamo celestial, óleo de mirra, especias y lociones; esto se hará para limpiarte y purificarte antes de que te conduzcan a Mí; este periodo de limpieza y purificación es una preparación habitual para la futura esposa; cada futura esposa ha de ser purificada durante cierto tiempo, antes de que Mis ángeles la lleven a la Cámara Nupcial a encontrarse con su Esposo…
Y el 20 de julio de 1992, Jesús adelanta que los ángeles separarán a los buenos de los malos: «Diré a mi ángel: ‘ha llegado la hora de elegir y extraer a todos los que no son Míos; separa a todos aquellos que no han querido cumplir Mi Ley, de los que Me reconocieron; separa a todos aquellos que se rebelaron contra Mí, en su apostasía, de los que acogieron Mi Espíritu y Le permitieron ser su Guía y su Antorcha; separa los que están marcados en la frente con el Sello del Cordero, de todos aquellos con el nombre de la bestia o con el número 666’; ha llegado la Hora y Yo Mismo estoy marcando a Mi gente con Mi Nombre y con el Nombre de Mi Padre;”
Como se señaló anteriormente, esta efusión del Espíritu Santo, reservada para los Últimos Tiempos, engendra dentro de nosotros una nueva Presencia de Dios, a saber, la morada en las tres Personas divinas. A través de esta Presencia Trinitaria de Dios en el alma, no solo vivimos en Dios, sino que Él «vive» en nosotros con la plenitud de su Divinidad, animando de esa forma nuestros pensamientos, palabras y acciones. El 5 de junio de 1993, Jesús indica: «Vive, pues, de la manera que Yo quiero que vivas, puesto que Yo vivo en ti.” El 11 de febrero de 1992: «el Poder de Mi Espíritu Santo estará en plena unión con todos vosotros, para guiaros a vivir una Verdadera Vida en Mí, vuestro Dios.» El 2 de octubre de 1989: «Os digo solemnemente que todo aquel que viva en el Amor, vive en Mí, vuestro Dios y Yo vivo en él». El 25 de octubre de 1994: «Llevaremos tu mente, tu alma y tu corazón en Nosotros, para que vivas en Nosotros… te enseñaré que somos la Vida y en Nosotros no cesarás de existir.» El 11 de febrero de 1992: «Mi Corazón está abierto para todo aquel que vengan a vivir en Su interior; arraigaos en Mí y viviréis…» El 9 de enero de 1996: «Bendita seas por permitir que Mi Espíritu Santo descanse sobre ti y actúe en ti; éstas son las cosas que quiero revelar ahora, para que todos en esta tierra puedan ser atraídos hacia Mí y vivan en Mi total plenitud y que cada criatura viviente pueda poseerme, como Yo también desearía poseerla a ella;la libertad se encuentra en Mi Espíritu, tres veces Santo; consuelo y refrigerio hay en Mi Espíritu; vuestras pasiones pecaminosas pueden ser lavadas por Mi Espíritu tres veces Santo, y Él puede ofreceros la libertad de servirme de una manera nueva y deliciosa, atrayendo multitud de naciones a la santidad,porque seríais renovados por Mi Espíritu Santo.»
El 25 de septiembre de 1997: «Yo, que sólo actúo por amor, ligaré tu pequeño corazón a la integridad… invitándote a entrar en el Verdadero y Único Conocimiento de Nuestra Divinidad Trinitaria; este Conocimiento de Nosotros te enseñará que podemos devolverte tu divinidad, divinizando tu alma para que entre en la Vida Eterna; y que Nuestra Luz Divina también pueda brillar en tu alma y en tu cuerpo para que vivas en Nuestra Luz y en Nosotros… Yo, el Altísimo, Esposo de Mi creación, te mostraré tal plenitud de amor y ternura que tu alma saboreará lo que es el cielo estando aún en la tierra”
El 5 de enero de 2006: Vassula le dice a Dios: «Ahora, sé que Te poseo como Tú me posees a mí y que todas estas delicias que experimento en Tu Presencia ¡son dadas por Ti, Amante de la humanidad! son para vivir una vida más allá del ser, una vida de eternidad, una vida que ilumina el resto del mundo»;
En febrero-abril de 2003, Dios Hijo revela: «no muchos entienden la Santísima Trinidad indivisa, sin embargo, Nosotros somos una sola Sustancia, un solo Poder y un solo Conocimiento; un solo Dios… y Nosotros somos libres de comunicarnos con cualquier alma y en cualquier momento; el Padre y yo y el Espíritu Santo, los tres descendemos como tres testigos, para volver a deletrear Nuestra Palabra, y reeducaros para que viváis una verdadera vida en Nosotros… tu corazón ha sido creado de una manera tan inefable que debería ser capaz de mantener todo el Sublime Amor y la Dulzura de Nuestra Presencia… para los hombres, esto es imposible; para Dios todo es posible; cualquiera que verdadera y sinceramente luche por participar de Mi Gracia, puede permanecer desapegado de este mundo.
Yo he dicho que Mi Padre y Yo y el Espíritu Santo vendremos y habitaremos en el alma que Me ame y guarde Mis Mandamientos; Mi Presencia está plenamente en tales corazones y por medio de la Luz que Nosotros derramamos en ellos, esas almas llegan al Divino Conocimiento de Mí Mismo; este gran Conocimiento, lleno de amor, conduce sus pasos a la Cámara Nupcial donde Yo, su Esposo, las espero para gozar de una paz imperturbable… toda alma puede alcanzar las alturas de Mi Amor; toda alma está llamada a una Divina unión Conmigo; sí, realmente, es hora de separar la cizaña del trigo… les daré, por el poder de Mi Espíritu Santo, la Gracia de que se fortalezca la personalidad escondida de cualquiera que responda a Mi Llamado de gracia, para que pueda vivir en Mí y Yo pueda vivir en él por la fe; estas nobles Odas serán cantadas a esta generación y a las que le sigan…
bienaventurados los que oyen Mi Palabra y actúan de acuerdo con ella; la Luz inefable los envolverá por completo, transformándolos en dioses por participación;
Junto con el Padre y el Espíritu Santo, el Hijo de Dios comienza a restaurarnos la santidad primordial que el hombre disfrutaba antes del pecado. Jesús revela que: «ahora serás parte de Mí y uno Conmigo, adornando cada uno de tus miembros de Divinidad y de Luz, de incorrupción y de bienaventuranza, para hacerte aceptable para Mí, tu Dios y Rey; de repente, el mundo del pasado parecerá esfumarse poco a poco en ti, con todo su contenido, para siempre; y en un solo instante, la virtud angélica de la impasibilidad florecerá en tu corazón; del mismo modo, una sensación espiritual de lo que será estar cerca de la Visión Beatífica ocurrirá instantáneamente; una diversidad de virtudes angélicas serán desde entonces tu corona… envueltos en Mi Espíritu Santo, tu boca será Mi Boca; tus miembros, Mis Miembros; tus ojos, Mis Ojos; tu expresión será Mi Expresión; tus actos y pensamientos serán todos divinos; éste será el comienzo de tu nueva vida en Mí… Yo te poseeré y tú a tu vez me poseerás a Mí;
Yo, que soy el Absoluto, infundiré en ti… el deseo de estar permanentemente dentro de la Vida… éstos son los favorecidos para alcanzar la divinización… éstos son los destinados a convertirse en luz por haber dado su vida por Mí y haberme permitido asimilarlos totalmente en Mí…»
[1] “¿Oiré de ti estas benditas palabras:… ah, Esposo adorable, transfigura mi corazón en un corazón puro y deificame por el poder divino de Tu Santo Espíritu, el Paráclito, el Divino; déjalo brillar dentro de mí como una Parusía ahora, y mi alma vivirá y glorificará también Tu Divinidad Una y Trina.”
[2] “Mi Espíritu Santo os hizo progresar para conocerme y amarme, llevándoos a Mí como una novia es llevada hasta su novio y realizan una unión eterna; de la misma manera, pero de manera más inefable, el Espíritu Santo os llevó a una eterna unión de amor con Nosotros y en Nosotros, vuestro Dios Uno y Trino…”
[3]“No pueden comprenderme a Mí, vuestro Dios, sin el Espíritu… Yo me revelo a Mí Mismo totalmente; después de haber sido saciados de mi Espíritu, ya no siendo embotados por vuestra carne y ya siendo totalmente liberados de vuestra carne, pertenecerán enteramente al Espíritu Santo.”
[4] T. Aquinas, Summa Theol. 1.43,3 ad 3.
