Señor de los Cielos,
santifica mi alma, Tu morada,
para que Tú, mi Rey, seas glorificado.
Corona mi alma de santidad,
para que por Tu Divinidad, pueda hacerme
heredero de Tu Reino
y Tu Gloria.
Prometo ofrecer mi vida
por mis hermanos y mis hermanas,
y llegar a ser parte de Tu Plan
de Salvación. Creador, soy tuyo.
Jesucristo, soy tuyo.
Espíritu Santo, soy tuyo.
Amén.

10 de julio de 1994 (29.12.1989) (Extracto tomado de: Una Llamada Nupcial Divina ‘)