17 de enero de 1997
(La víspera de mi cumpleaños)
Flor mía, la paz sea contigo; conoce lo que es bueno para tu alma; tu Creador es tu Señor, Padre y Dueño de tu vida; te he designado para que seas Mi portadora y proclames incansablemente Mis palabras a todas las naciones; para ello tuve que formarte y enseñarte en Mis atrios celestiales; te coloqué en Mi Corazón para que crecieras en Mi Corazón y para que de Mi Corazón obtuvieras tu conocimiento; Yo, el Señor, juré injertarte en Mí, para que Mi rica savia te proporcionara la Vida… desde que te hice Mía alimenté tu alma con Mi Palabra y al igual que las flores adornan la tierra, tú también te convertiste en la flor de Mi Corazón, cediendo su perfume para adornar Mi Casa; y me convertí en tu Custodio, en tu Señor y Maestro, para aumentar Mi alegría te hice intermediaria entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente; con qué entusiasmo llamé por Mi Gracia a tu hermano occidental;1 Recuerdo cómo me puse delante de él temblando de emoción; Mi Mano alcanzó entonces Mi Sagrado Corazón y extrajo de Su interior Mi flor;2 goteando aún de Mis Fuentes se lo ofrecí como un regalo permanente, pidiéndole que la cuidara con el mismo tierno cuidado con que Yo, que soy su Custodio la cuidaba; embellecido por Mis Fuentes, adornado con Mis Riquezas y perfumado por Mi Amor se regocijó con su sola visión y su presencia hizo florecer de nuevo sus huesos. «Soportaos mutuamente con caridad y sed un ejemplo de la unidad venidera», fue Mi consejo para ambos. «No obstante, tened siempre presente que el enemigo os perseguirá sin piedad para dividiros, y para dañar vuestra unión se servirá de vuestras debilidades; para obtener fuerza, se introducirá en vuestro intelecto deformando vuestros pensamientos y vuestro entendimiento»; ¿qué voy a decir hoy? ¿se sabe que absuelvo a los culpables? ¿acaso no ha leído que un corazón sabio obedece a la instrucción? pero se ha olvidado de sí mismo en Mi Presencia y se ha comportado como Yo nunca quise que se comportara; ha agraviado varias veces a Mi Sagrado Corazón porque permitió que el mal deformara su entendimiento, fue la envidia del demonio la que le hizo caer… pero ahora tengo una gloriosa predicción que hacerte, Mi flor, y todos la oirán, así que no te sientas abatida, amor Mío, pon tu esperanza en Mí, confía en Mí y abandónate a Mí; el hombre que teme al Señor, dicen las Escrituras, aceptará la corrección y podrá recuperar Su favor; así que debe buscarme con humildad y con un corazón contrito y Yo disiparé sus faltas como una nube y borraré sus pecados de Mi memoria; sin embargo, no debe engañar a su corazón: la flor3 que tengo ahora en Mi Mano no le será devuelta, sino que invertiré este tesoro en otra parte; le prometo darle paz de espíritu si confiesa su culpa, entonces encontrará Misericordia en Mí; debe poner ahora su esperanza en Mí y ser celoso de Mi Casa;
