Unidad

15 de noviembre de 1990

“Celebraré Tu Amor por siempre,
Yahveh.
De edad en edad,
mis palabras proclamarán Tu Fidelidad,
porque declaro que el amor está hecho
para durar para siempre,
y Tu Fidelidad está firmemente
cimentada en los Cielos”1.

Pero ahora, una teóloga greco-ortodoxa me está atacando y persiguiendo Tus Mensajes. Oh, Señor, muéstrales que Tú eres mi ayuda y mi consuelo y que sólo por Tu gran Amor me has salvado a mí y a muchos otros.

Vassula de Mi Sagrado Corazón2, Mi Espíritu Santo ha sido tu guía, así que no prestes atención a las conclusiones de los teólogos. Ora para que ella también reciba el Espíritu para entender que las estimaciones humanas y las doctrinas humanas hicieron de Mi Iglesia un desierto devastador.

Señor, esa teóloga está escandalizada de haber leído en Tus Mensajes que Tú eres como un pordiosero, mendigando nuestro amor.

¿Acaso no ha leído: “Dichosos los siervos que el Señor encuentre despiertos a Su llegada? Os digo solemnemente que se pondrá un delantal, los sentará a la mesa y los servirá”3. Se Me conoce por ser no sólo Omnipotente, Majestuoso y un Dios de Justicia, sino también un Padre muy Tierno, y únicamente los que estén impulsados por Mi Espíritu, Me llamarán: Abba.

Yo soy un Dios lleno de piedad y Mi Misericordia es Ilimitada.

Señor, a ella le perturba profundamente esta intimidad que tengo Contigo ¡La encuentra dulzona y sentimental!

No ha penetrado en Mis Llagas para entenderlo. Si lo hubiera hecho, habría comprendido que esas Llagas Me fueron causadas por Amor a ella. Un hombre no puede tener mayor amor que dar su vida por sus amigos, y vosotros, todos vosotros, sois Mis amigos. Yo he entregado Mi vida por amor. Pero hija, ésta es la Cruz que he cargado sobre ti. Recuerda que Yo la estoy llevando contigo. Para uniros4, la Justicia tendrá que intervenir.

Vassula Mía, Yo estoy siempre contigo hasta el fin, por lo tanto, no tengas miedo ni estés desconsolada. Ángel Mío, Yo he sabido todo el tiempo que esas personas te acosarían como cazadores, que cada una desenfundaría su arma y te perseguiría, porque te estoy enviando a un pueblo que no es el tuyo. Los líderes de tu nación te perseguirán, te desalentarán y te tratarán a su antojo, porque lo que Yo te he dado para que lleves en la mano no son enseñanzas de un hombre, sino Mías. Y puesto que Mi Lenguaje y Mis Enseñanzas no los penetran, estarán en desacuerdo y te tratarán como a una impostora. Ya te he dicho que el mundo te condenará, pero incluso cuando te estén condenando, declara al mundo lo que has aprendido de Mí.

Hija, si el mundo no puede comprender Mi Lenguaje es porque su doctrina no está fundamentada en la Verdad, que es el Amor. Te he deportado de Egipto para enviarte a un pueblo que no es el tuyo, para unir Mi Iglesia. Pero nadie conoce aún del todo el camino hacia la unidad, y nadie ha detectado todavía la puesta en marcha de Mi Plan. No han reconocido todavía los caminos que estoy preparando para que ellos los recorran. Los teólogos y los filósofos no han encontrado aún la llave de la Unidad, que detenta la Sabiduría. Yo hablo, pero ellos no asimilan lo que digo. Sólo los Míos asimilan lo que digo. Yo los conozco a ellos y ellos Me conocen a Mí. Por lo tanto, Vassula Mía, haz tu trabajo antes del tiempo señalado.

Yo te he confiado Mi Cruz, llévala con amor. Pronto va a llegar un tiempo de gran aflicción, sin comparación con ningún otro. Pero enseguida después, brotará una fuente de Mi Casa para regar este desierto. Por lo tanto, ten valor hija, soporta este madero sobre tus espaldas con amor, y nada será en vano. Aunque la arcilla5 se disuelva con las primeras gotas de lluvia, tu alma permanecerá para siempre. Así la muerte será devorada por la victoria.

El Amor está cerca de ti para guiarte. Por eso ten cuidado con esos filósofos y teólogos. ¡Más severa aún será la sentencia que recibirán! Bendíceme y ámame como te he enseñado a amarme, íntimamente, pero sin olvidar nunca que Yo soy Santo.


1 Sal 89,1-2.
2 Jesús hizo hincapié en llamarme de esta manera, porque el nombre “Sagrado Corazón” no es greco-ortodoxo.
3 Lc 12,37.
4 Las Iglesias.
5 En otras palabras: “Aunque tú, que no eres más que polvo y cenizas, mueras, tu alma es inmortal”.