26 de enero de 1990

La paz esté contigo. El Amor te ama. Evangeliza con amor para el Amor. Repite estas palabras Conmigo:

“Señor y Rey mío,
conserva mi espíritu firme y dispuesto,
y yo enseñaré a los transgresores
el camino que conduce a Ti,
y los pecadores volverán a Ti.
Amén”1.

(Más tarde:)

Deléitame permaneciendo en Mi Luz. Yo soy la Luz. Ora, Vassula Mía, para que las almas que Me hieren vean la Luz y aprendan a distinguir su mano izquierda de su mano derecha.

Escucha a Mi Madre:

Hoy Mi Corazón está inundado de lágrimas a causa de tantos pecados. El mundo es ingrato con el Amor. Yo Me aparezco a muchos y clamo2 suplicándoles que vuelvan a Dios y que cambien sus vidas, pero muy pocos lo hacen realmente. Hay tantos que no cambian… Hija, ruega por esas almas tan obstinadas.

Lo haré, Santa Madre…

Yo te bendigo, así como a todos los que ruegan por esas almas.


1 Sal 51,12-13.
2 A la humanidad.