19 de febrero de 1988
(Rodas)
¿Padre?
Yo soy.
Gracias por permitir que me encuentre con tantas almas. Gracias por abrirme el camino. Gracias por guiarme. Ayúdales a escucharte, Dios mío, para que puedan ser sanadas.
Vassula, apóyate en Mí, toma Mi Mano en tu mano. Continuaremos.
¡Oh era de Miseria! ¡Qué lejos habéis llegado! Habéis llegado hasta el límite de creer que sois capaces de caminar sin Mí. Habéis llegado hasta el límite de creer que sois valiosos. Habéis permitido que Satanás os haga absorber su vanidad. Miserables más allá de toda expresión, pecadores y ciegos: no os permitáis descansar, estad alerta. No os durmáis, porque la hora está cerca. Creced en Mi Espíritu. Acercaos a Mí con confianza y abrid vuestros corazones para recibirme.
Muchos de vosotros oráis, pero vuestras oraciones no llegan a Mí. Aprended a orar: que Yo os sienta. Muchas oraciones se vierten por tierra, sin llegar nunca a Mí.
¿Te refieres a orar de labios afuera, Señor?
Sí. Me refiero a orar de labios afuera.
Os he ofrecido Mi Palabra para que aprendáis, y ahora os ofrezco Mi Mensaje para recordaros Mis Caminos. Venid y aprended. Sustituiré vuestra maldad por amor. Aceptad Mis Caminos, Mis Caminos de Virtud. Era de Infidelidad, ¿por qué habéis olvidado Mis Caminos Divinos? Volved a Mí, vuestro Salvador. Yo no os he abandonado y, a pesar de vuestros pecados, os amo. Mi Corazón es un abismo de Amor, un abismo de Perdón.