30 de septiembre de 1989

Me llenaré de gozo en Tu Amor
por siempre, Jesús mío, cada hora del día.
No dejaré de proclamar Tu Amor y Tu Fidelidad,
porque el Amor está hecho para durar eternamente,
sólidamente arraigado en los Cielos y en la tierra.
¡Llegará un momento en que nadie podrá negar ese Amor!

Hijita Mía, apóyate en Mí y déjame saborear el amor que sientes por Mi ¡Ah, hija! todo lo que pido de ti es amor. Reconoce Mi Amor. Que tus oraciones sean como el incienso, que tu corazón se transforme en un incensario, agradándome, mitigando Mi Justicia y Mis Llagas, causadas por Mis mejores amigos. Siente el amor que tengo por todos vosotros. Cree con una fe-de-niño, no trates nunca de racionalizar, porque, al hacerlo, sólo te estarás quitando el Velo-de-Infancia que cubre tus ojos.

Mis Misterios deberían ser respetados como Misterios, y Mi Presencia, del modo que te la he manifestado, es también un Misterio. Mi deseo es que Me des cada gota de amor que tienes en tu corazón, y Yo, a Mi vez, continuaré llenando tu corazón del Mío. Lleva ahora Mi Cruz durante un rato y permíteme descansar.

Yo quiero que Mis hijos sepáis que, al mortificar vuestros sentidos y vuestro cuerpo, todo es utilizado por Mí en Obras Celestiales. Utilizo vuestros sacrificios para liberar almas del Purgatorio, reanimo corazones en la tierra para su conversión, purifico vuestra alma. Todo lo que Me ofrecéis sirve para reparar; aplaca Mi Justicia, impidiendo que se inflame y os golpee. Me ablanda, Me enternece… Mi Misericordia es Inmensa.

(Sentí que el demonio se encolerizaba y me atacaba.)

No tengas miedo. Yo, el Señor, estoy contigo. No te dejo sola ni un segundo. Es normal que el demonio esté rabioso. Si supieras cómo odia a los que Yo amo de una manera especial… Comprende, entonces, hijita Mía, por qué te ataca. Pero Yo te protejo bajo Mi Manto, nunca le dejaré que te toque. Y por eso penetra entonces, con tanta malicia, en las almas que le escuchan, poniendo a esas víctimas en tu camino para acosarte, perseguirte y reducirte al silencio total1. Satanás, sirviéndose de esas personas como arma, está decidido a silenciarte, porque tú eres como una trompeta sobre el tejado de todas las casas, pregonando a voces La Verdad que te ha sido dada con toda Mi Autoridad.

Hijita Mía, sigue clamando, sigue gritando lo más fuerte que puedas: sé Mi Eco, porque tu voz es Mi Voz. Tú procedes de Mi Boca. Continúa, pues, clamando, ¡grita a la Naciones La Verdad! No tienes que temer. Mis perseguidores serán dispersados, porque en realidad son Mis perseguidores y no los tuyos. La Falsedad está persiguiendo a La Verdad, la Oscuridad a la Luz, pero al final Yo, el Señor, prevaleceré.

Permanece junto a Mí, pequeña, conságrate a Mí, permíteme siempre respirar en ti, sé el Apoyo de Mi Cabeza. Recibe Mi Paz. Aumenta tu fe, eso Me agrada. Ven. ¿Nosotros?

Sí, Jesús, nosotros.


1 Esto me recordó la visión que tuve el 21 de Enero de 1989.