Hoy ya cerramos este retiro, pero permítanme informarles que el siguiente será entre el 3 y el 8 de noviembre de este año en la isla de Egina, donde está enterrado San Nectario, uno de nuestros santos más famosos. Es nuestro retiro griego, pero también es para cualquiera que quiera unirse. No tendremos más de 100 personas. Cincuenta plazas ya están ocupadas por griegos.
También estamos planeando una gran peregrinación para el año que viene, en octubre. Será en Egipto, donde se estuvo escondiendo la Sagrada Familia. Aún no conocemos las fechas exactas, pero pronto podremos anunciarlas.
Y ahora dejadme deciros: nunca perdáis el valor al evangelizar los Mensajes. Sí, no es fácil en un mundo racionalizado y siempre habrá quienes se escandalicen cuando les digáis que Dios está vivo y que aún hoy nos habla a través de un ser humano. Estos cristianos, dijo el Papa Francisco en una de sus homilías, son cristianos cerrados de mente, están atrapados, tristes… estos cristianos, dijo, no son libres. ¿Por qué? Porque temen la libertad del Espíritu Santo que se obtiene a través de la predicación. Este, entonces, es el escándalo de la predicación, del que hablaba San Pablo: el escándalo de predicar, que termina en el escándalo de la Cruz.»
Como dije, la misión que Cristo me ha dado a mí y a vosotros no es fácil, pero ¿qué esperamos? Cristo dijo: «Tu misión es reunir a mi pueblo bajo un solo Nombre, mi Nombre, y compartir el pan juntos.» ¿Esperamos caminar sobre pétalos de rosa, con música sonando? No, sino que seguimos las huellas de los pasos manchados de sangre de nuestro Salvador, oyendo cacofonías a nuestro alrededor…
Pero cuando escuchas la súplica de nuestro Señor clamando: «¿Hay alguien dispuesto a trabajar con vigor y amor para reconstruir esta Casa tambaleante? ¿Hay alguien ahí dentro dispuesto a defender esta Casa? ¿Hay alguien que entienda ahora lo que estoy diciendo? ¿Hay alguien en Mi Casa dispuesto a expandir el Reino de Dios ?» (20 de agosto de 1998) ¿Cómo puedes entonces resistirte a Su Llamado de Unidad y de embellecer Su Casa?
Así que, que nuestros diálogos doctrinales comiencen con el Espíritu Santo. Que Él sea quien nos tire de la manga para mostrarnos en nuestro corazón que la esencia de la doctrina debe basarse en el amor y la humildad, que es la clave de la Unidad.
